Habemus personera

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Por mayoría de votos, ayer el Concejo eligió como personera Distrital a Carmen Elena De Caro Meza para el período 2020-2024, quien tempranamente se perfiló como la favorita en el concurso convocado, obteniendo además los mayores puntajes en las pruebas, de entre la lista de elegibles propuesta por la Universidad de Cartagena.

Tal como lo advertimos en estas páginas, había razones políticas subjetivas para que el alcalde William Dau Chamatt infiriera que esa elección sería como una declaración de guerra del Concejo, pues a tiempo se señaló por varios observadores, periodistas y el mismo Dau, que por provenir de Cardique le asistía el justificado temor de esperar que no habría imparcialidad frente a su gestión. Aunque el alcalde Dau no mencionó nombre alguno, en el mundillo político se entendió que hacía referencia a De Caro, teniendo en cuenta que fungía como funcionaria de aquella corporación autónoma.

Para más señas, el alcalde manifestó: “Que traigan a alguien de dudosa procedencia, alguien que todo el mundo conoce como ficha de quien ha sido en los últimos 20 años dueño de Cardique, eso yo lo considero como un acto de mala fe. Lo considero como una declaratoria anticipada de guerra, yo no quiero eso. (...) Solo pido que sean objetivos, (...) que sea un personero independiente...”.

Sin embargo, el Concejo tomó su decisión sin consideración a las súplicas del alcalde, ante lo cual cabría hacer al menos dos disquisiciones en la medida que a esta hora ninguno ha explicado con suficiencia las razones de la decisión en relación con lo advertido por el burgomaestre.

Por una parte, puede entenderse que en efecto la mayoría que se unió alrededor de Carmen De Caro obró no solo para enviar un claro mensaje de contradicción con el alcalde, así como de propiciar un agresivo control político contra los miembros de su gabinete, también para fijar linderos que marquen una independencia con sabor a oposición. Podría pensarse en esta línea de interpretación tanto porque no atendieron las oportunas advertencias del alcalde, como porque tres concejales no asistieron por diversas causas, hubo un voto en contra y una abstención.

Por otra parte, pudiera entenderse que no hay tal declaratoria de guerra, sino que la decisión obedeció a un legítimo ejercicio de autonomía frente a la administración, tal como lo prevé la ley y como expresamente lo pidió honorablemente el alcalde. Así mismo, que la seriedad, experiencia y profesionalismo de la doctora De Caro Meza está probada, y que sería prenda de garantía para la administración y la ciudad, de un ejercicio probo, independiente, objetivo e imparcial en las funciones que comenzará a desplegar.

Como lo hemos sostenido para otros casos, y en cumplimiento de una sana tradición republicana, que incluso aplica al mismo alcalde Dau, es necesario concederle un margen de espera a la doctora De Caro. Será su conducta, y no las prevenciones o suposiciones, las que mostrarán si es apenas una ficha prosaica de un complejo ajedrez político, o si tiene el carácter y el pundonor para llevar con dignidad el cargo de personera Distrital.

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