Editorial


La auditoría internacional

“Al menos en los últimos 50 años no se paseaba sobre el sistema electoral un espectro de opacidad, que en sus más altas esferas de representatividad no parecen...”.

EL UNIVERSAL

26 de mayo de 2022 12:00 AM

La falta de la auditoría internacional a los sistemas de software electoral que se había aprobado para la elección presidencial del próximo domingo no hace sino profundizar los temores de que algo turbio pueda pasar este fin de semana, en torno a la entrega de los resultados una vez se cierren las urnas, lo que se suma a los cuestionamientos que han puesto en duda la credibilidad de la Registraduría Nacional del Estado Civil por cuenta de la suma de errores que rodearon la jornada electoral del 13 de marzo pasado.

En efecto, los magistrados del Consejo Nacional Electoral (CNE) decidieron este martes que ya no hay tiempo para conseguir y contratar una empresa que se encargue de atender tan delicada misión.

Es absurdo que tras tantas advertencias y solicitudes de emplear la mayor agudeza y diligencia para enervar los sustentados recelos que pesan sobre la organización electoral de la República, se les haya pasado el tiempo sin percatarse que a escasos días de la justa electoral había que contar con la contratación de una firma auditora internacional experta en estas complejas lides, máxime en esta ocasión, en la que prácticamente todos los sectores políticos han expresado justificadas inquietudes, algunas de estas hasta el nivel de la sospecha de favorecimiento protervo.

Con esos antecedentes no podía haber margen de error en cualquier medida que le diera confianza a las distintas campañas y a los electores. Es absolutamente absurdo que siendo como es que alguna parte de la opinión pública del país aún alberga la duda de que pudo haberse cometido fraude en la jornada del 13 de marzo, haya llegado esta semana sin que contáramos con la tranquilidad de una empresa extranjera, sin ninguna vinculación con intereses en los resultados del próximo domingo, que audite el proceso que ya está en curso, pues en el exterior hay colombianos votando por las distintas fórmulas para la primera magistratura del Estado.

Aún queda un margen de sosiego en este sentido, pues se sabe que existe una firma auditora (MacGregor), sobre la cual estarán puestas las esperanzas de que cumpla un papel impecable ante semejante entorno de acritud y desconfianza. Pero es que la recomendación de la contratación de una firma de auditoría internacional para que cumpliera un papel adicional dentro del proceso actual no sólo provino del presidente de la República en su papel de jefe de Estado, y de distintas fuerzas sociales, sino que también el mismo CNE, en sesión de su sala plena del 1 de abril, así lo pidió.

Al menos en los últimos 50 años no se paseaba sobre el sistema electoral un espectro de opacidad, que en sus más altas esferas de representatividad no parecen entenderlo. Pero en pocos días se sabrá si la imperturbable tranquilidad de dicha autoridad se debe a la seguridad de que todo está en regla, o si es apenas un gesto inerte de cinismo.

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