Editorial


La cumbre de gobernadores

“Nada de lo que se haga surtirá plausible efecto mientras no se concreten o ejecuten proyectos de inversión social e infraestructura y vías hacia el sur...”.

EL UNIVERSAL

11 de febrero de 2024 12:00 AM

La primera asamblea ordinaria de los mandatarios departamentales elegidos para el periodo 2024-2027, que se llevó a cabo en Cartagena en el marco de la Cumbre de Gobernadores, dejó conclusiones interesantes.

Precedida por un superado mal ambiente, suscitado por la errática decisión del presidente, de dividir en dos grupos sus primeros encuentros con los mandatarios departamentales elegidos en octubre de 2023, el primero, conformado por 14 gobernadores a los que se identificó como aliados de la Casa de Nariño, recibidos en Palacio el pasado 7 de noviembre; y el otro, con los restantes 18 mandatarios el 12 de diciembre, también en Palacio, se terminaron de aliviar, ahora en Cartagena, las tensiones, y se espera que en el futuro no haya mensajes de discriminación entre departamentos cercanos o lejanos por causa de quienes votaron o no por los candidatos afines al Pacto Histórico.

Si bien el discurso del presidente se centró, como se esperaba, en la crisis climática y la creciente escasez de agua en el país, lo que representa un desafío fundamental para la política pública y el desarrollo sostenible pues el cambio climático está exacerbando la desigualdad económica, asunto prioritario en el que tendrán que trabajar los gobernadores, concordando sus respectivos Planes de Desarrollo con las metas y compromisos del Gobierno colombiano, hubo otros temas que son de particular interés para los habitantes del Caribe.

De entre esos destacamos el compromiso en comenzar a priorizar la gestión de riesgos, reconociendo que la crisis actual, indiscutible después del daño que han causado los incendios forestales, exige una respuesta concertada y decidida entre Bogotá y los mandatarios regionales.

También, el que los 32 gobernadores se unieran para reclamar del jefe del Ejecutivo el impulso del modelo de mayor autonomía territorial, otorgando más responsabilidades a los gobiernos locales, acompañadas de una justa participación en los ingresos estatales conforme con los postulados de la primera etapa de la Constitución de 1991, que ordenaba para los departamentos y municipios acceder progresivamente al menos al 47% de los ingresos corrientes de la Nación, es asunto que debe priorizarse.

Y el otro tema neurálgico, el de la violencia en el sur de Bolívar y otras subregiones del Caribe, que seguramente será punto central de la próxima versión del ‘Gobierno con el Pueblo’, que se inició en La Guajira y siguió en el Pacífico, y que el próximo mes se desarrollará en las sabanas del viejo Bolívar, seguramente provocará ajustes al diseño de la Paz Total, pues esta ha facilitado el apoderamiento de más territorio por grupos al margen de la ley.

Finalmente, nada de lo que se haga surtirá plausible efecto mientras no se concreten o ejecuten proyectos de inversión social e infraestructura y vías hacia el sur de nuestros departamentos.

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