Editorial


La rendición de cuentas

“Pero hay que sobreponerse y valorar el desarrollo de estos espacios. Por ningún motivo lo que ocurrió puede servir de excusa para no volver a intentarlo...”.

EL UNIVERSAL

09 de junio de 2022 12:00 AM

Hace una semana, en el Centro Cultural de Las Palmeras, se llevó a cabo la audiencia pública convocada por el Grupo Asesor en Asuntos de Transparencia y Anticorrupción del Distrito, en la que la Alcaldía de la Localidad 2 rendiría cuentas de su gestión.

Al ejercicio de rendición de cuentas, que es un acto obligatorio para los gobernantes y no un asunto discrecional o de mera gracia de los servidores públicos, concurrieron el alcalde William Dau, el alcalde local Andy Reales, ediles de esa jurisdicción, representantes de veedurías y veedores ciudadanos, y líderes comunales.

El evento se había planeado como un espacio de diálogo abierto para hacerle control social a la gestión pública desarrollada en la Localidad 2 de Cartagena; sin embargo, lo que comenzó con una aceptable cordialidad, al cabo de una hora fue derivando hacia un ambiente agrio que concluyó precipitadamente entre gritos y discusiones sin que la cita entre Estado local y comunidad agotara su orden del día.

De lamentar que la audiencia se haya truncado sin que hubiera servido a los nobles y legales propósitos para los que fue convocada. En efecto, estos encuentros resultan cruciales para fortalecer y hacer efectivos los mecanismos de participación ciudadana con miras a construir confianza y credibilidad entre las entidades de gobierno y la ciudadanía, singularmente para el ejercicio real del control social a la administración pública, cuyos voceros reciben de los gobernados críticas, sugerencias y propuestas que, bien asumidas, proveen elementos para fortalecer la ejecución de proyectos y planes institucionales.

Cuando los servidores públicos ven con displicencia este mecanismo de encuentro entre ciudadanos y gobernantes, o como un relleno para cumplir requisitos formales, o como una carga innecesaria y, por ende, factible de eludir, desconocen el potencial que tiene el mecanismo para fortalecer la democracia y conferir transparencia a la gestión de las distintas oficinas públicas, lo cual supone la presentación periódica de resultados, la valoración sobre si estos han sido estratégicos, así como para mejorar el diálogo y la concertación entre gobierno y ciudadanos, a fin de que estos sean tenidos en cuenta para priorizar y optimizar el uso de los recursos, seleccionando programas y proyectos que en verdad sean útiles y transformen positivamente la vida de las comunidades.

Para que todo ello sea posible resulta indispensable el cumplimiento de unos requisitos mínimos que no se dieron en la fallida audiencia de la Localidad 2.

Pero hay que sobreponerse y valorar el desarrollo de estos espacios. Por ningún motivo lo que ocurrió puede servir de excusa para no volver a intentarlo; por el contrario, hay que analizar lo que no funcionó y cómo se puede organizar una mejor sesión, para que la próxima audiencia cumpla su cometido.

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