Editorial


La salida de Cynthia

“Debe servir de lección en cuanto a que a nadie se le justificará, sea cual fuere su condición personal, saltarse las restricciones legales para lograr metas”.

EL UNIVERSAL

24 de noviembre de 2020 12:00 AM

Hace algunas semanas, en relación con la decisión de la Contraloría Distrital de suspender a la secretaria General de la Alcaldía por la presunta vinculación irregular de la entonces primera dama, Cynthia Pérez Amador, entre otros asertos se dijo desde esta tribuna que, aun cuando procedía ponderar la decisión de modificar el contrato de Pérez Amador para ajustar el valor conforme con lo señalado por la Contraloría y reembolsar lo pagado en exceso considerando el precio inicialmente pactado, los hechos por los cuales se desataron distintas investigaciones eran graves y requerían de un pronunciamiento contundente de la Administración Distrital.

Finalmente, ante la respuesta que la Corporación Universitaria Regional del Caribe (Iafic) dio a una solicitud formulada por la Oficina de Control Interno de la Alcaldía, en la que negó haber expedido el acta de grado que se presentó para sustentar el cumplimiento del perfil exigido para la contratación de Pérez Amador, el alcalde Dau Chamatt anunció este domingo la salida de Cynthia como primera dama de la administración.

La esperada decisión del alcalde, acompañada del mensaje que libró en las redes oficiales, sentó bien en general a la ciudad debido a que, como lo dijo, de él se espera que sea coherente con el discurso anticorrupción que se le conoce. También deja un halo de tranquilidad su alegado desconocimiento de la comisión de los hechos indebidos, como así se infiere de su afirmación en cuanto a que “... si me hubiese consultado antes de ella posesionarse, le hubiese dicho ´Cinthya no hagas esas cosas´...”. Este aspecto es sustantivo pues la demora en la adopción de la decisión de desvinculación de la primera dama, cuando los hechos eran tozudos y no parecían dar margen a interpretaciones, aún desde antes de conocerse la nueva prueba surgida de la reciente certificación de la corporación universitaria Iafic, pesaban en contra de la credibilidad en el alcalde.

Y en verdad que la situación causó desconcierto en la medida que Cynthia personificaba una serie de atributos que le daban solidez a un mensaje significativo por el cual una mujer, proveniente de las bases populares, con raíces afrodescendientes, sin ninguna clase de poder más que su trabajo comunitario, y carente de títulos académicos o sociales rimbombantes, podía llegar a lo más granado del poder político local, o mucho más.

En todo caso, la sensatez llama a poner las cosas en sus reales proporciones; esto es, lo ocurrido aquí debe verse como un hecho aislado que en nada compromete a tantas mujeres con restricciones económicas, sociales o académicas que pueden seguir pensando en que se puede llegar lejos con el esfuerzo y el trabajo denodado, que siempre será recompensado. Pero también debe servir de lección en cuanto a que a nadie se le justificará, sea cual fuere su condición personal, saltarse las restricciones legales para lograr las metas soñadas.

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