Editorial


Las criptomonedas a prueba

“Aun cuando hay consultores que no están asustados con la caída pronunciada de esos intangibles, la pérdida de valor absoluto de la muy popular Luna...”.

EL UNIVERSAL

14 de mayo de 2022 12:00 AM

Puede que las criptomonedas estén mostrando su debilidad fundacional. Nacieron como esperanza contra la estatización y el control de los gobiernos por ciudadanos afanados en ganar mayor libertad económica. Pero acusaba debilidades que despertaron recelos hasta en los más furibundos anarquistas.

Eso de que ciudadanos libres asumen el control de la producción o emisión de dinero, virtual en este caso, para contrastar el dominio estatal de la vida en sociedad y de la manipulación de organismos internacionales de crédito suena muy bonito... como los cantos de sirena.

Pero no se ha disipado la pregunta de a razón de qué un grupo de individuos se toman la atribución de adquirir poderosas máquinas de computación para fabricar monedas (minería en la nube para extraer los altcoins, esto es, las monedas digitales distintas a Bitcoin) y sustituir a la banca central de las naciones, con el fin de propiciar la movilización de valores entre personas que no quieren emplear las monedas de curso legal de los Estados.

¿Quiénes están detrás de esos poderosos equipos informáticos fabricando billetes virtuales? Bien pudieran ser avezados financieros, genios informáticos, delincuentes de cuello blanco, lavadores de divisas, o santos de toda santidad; en fin, ¿quiénes son esos mineros anónimos?

La caída sostenida de la apreciación de esas criptomonedas en las últimas semanas, tiempo durante el cual una de las grandes pasó de valer $68 mil dólares a menos de la mitad ($33 mil dólares), a pesar de que la muy tradicional Goldman Sachs concedió por primera vez un préstamo con bitcoins como garantía, en monedas virtuales emitidas por la única de esas compañías que cotiza en Bolsa.

¿Cómo evitar que esas nuevas modalidades de billetes de cambio para la circulación y adquisición de bienes y servicios pierdan valor en tiempos de inestabilidad mundial y de subidas de tasas de interés por las bancas centrales, singularmente por la Reserva Federal, que es la institución pública con mayor vocación de pulverizar la credibilidad de las criptomonedas aún sin proponérselo? ¿Qué habría que hacer para que los inversionistas legos en esas artes financieras no pierdan el apetito por esta clase de riesgos?

Aun cuando hay consultores que no están asustados con la caída pronunciada de esos intangibles, la pérdida de valor absoluto de la muy popular Luna, que pasó de valer $20 mil millones de dólares a prácticamente cero, es un golpe muy duro en la confianza que estos negocios tienen que generar en el mercado global monetario. ¿Quién se atreve a explicarles a los miles de inversionistas no profesionales que pusieron parte de sus ahorros en Luna, y que han visto esfumarse sus inversiones, que esto es algo temporal y que pueden confiar en las criptodivisas? Y ni para qué mencionar a Bukele en El Salvador.

Qué dura prueba para las criptomonedas y para ese sufrido país.

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