Editorial


Las elecciones de las JAC

“Algunos de los dirigentes tradicionales declinaron en su intención de postularse en las elecciones de mañana, ante el justificado temor de que se concreten las amenazas recibidas”.

EL UNIVERSAL

27 de noviembre de 2021 12:00 AM

Las elecciones atípicas que se celebrarán mañana domingo para elegir los nuevos integrantes de juntas de acción comunal (JAC) de las tres localidades de Cartagena, conformadas por 427 JAC, se desarrollarán en un momento crítico.

En efecto, la justa electoral ocurrirá en un ambiente de temor por las amenazas que al menos 43 líderes comunales de barrios urbanos en Cartagena de Indias han recibido, en relación o como efecto de la gestión que ejecutan en representación de sus comunidades.

Desde esta capital veíamos como algo lejano que los dirigentes comunales sufran de la persecución e intimidación de grupos violentos, siempre relacionados con conflictos rurales. Pero sucede que esas amenazas se están padeciendo aquí, entre nosotros, lo cual no sólo es alertamente, sino también hasta hace poco impensable.

El Distrito y las fuerzas de seguridad tienen que brindar garantías de seguridad a estos líderes barriales. Algunos de los dirigentes tradicionales declinaron en su intención de postularse en las elecciones de mañana, ante el justificado temor de que se concreten las amenazas recibidas. Es altamente necesario que la ciudadanía conozca quiénes están detrás de las intimidaciones y por qué.

Pero es que a esa crítica situación se suman los problemas estructurales y funcionales que han acusado estas organizaciones, los cuales se agravaron con la pandemia que, por cierto, impidió que las elecciones se llevaran a cabo en 2020. La desconfianza de la comunidad en los miembros de estas juntas quedó patente al revelarse una encuesta realizada por el Distrito en convenio con la Universidad de Cartagena, según la cual el 63% de la ciudadanía consultada tiene desconfianza en las JAC y el 47% en los Consejos Comunales.

En las comunidades se percibe que hay corrupción y malos manejos en estas entidades, así como concentración de poder y funciones monopolizadas por una persona, lo cual desvirtúa los principios de participación ciudadana y de pluralidad de opiniones que para tales organizaciones se pregona.

La debilidad administrativa es otro de los problemas, que se manifiesta en desorden en la conservación, actualización y control de libros de afiliados, de actas de reuniones, así como en la gestión financiera y contable en relación con los bienes, ingresos y egresos de estos órganos corporativos, donde la informática y digitalización de procesos se ha tardado en llegar.

Se valora el esfuerzo de la Secretaría de Participación, empeñada en construir Planes de Gestión Comunal que faciliten la modernización de estas organizaciones, pues las JAC, bien administradas, propician la resolución de los problemas y necesidades de las comunidades, contribuyendo a la construcción de ciudadanía, y elevando el nivel de la dirigencia comunitaria y, con ello, la dignidad de sus voceros.

Animamos a la ciudadanía a participar.

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