Editorial


Las preocupaciones de Francia

“Por supuesto, también la vicepresidenta tiene que mirarse en su propio ombligo. Se espera mucho de ella, razón por la que se siente tan presionada; pero no puede olvidar que también es ministra...”.

EL UNIVERSAL

27 de noviembre de 2023 12:00 AM

En el último mes la vicepresidenta de la República, Francia Márquez, ha expresado serias reservas sobre la marcha del gobierno que encabeza junto al presidente Gustavo Petro.

En entrevista con la Revista Cambio, del 12 de noviembre, reconoció que se siente frustrada porque, lo que prometieron al país, aún no llega a las comunidades. Incluso, admitió que ha considerado la posibilidad de renunciar al cargo para regresar a su tierra, pero que le ha ganado a ese pensamiento la responsabilidad que tiene con los electores.

Y el pasado lunes 20 de noviembre, reiteró, en un evento organizado por el Ministerio del Interior donde habló sobre la implementación del capítulo étnico del proceso de paz, que no se quedaría callada frente a la ausencia de resultados reales del Gobierno en los territorios nacionales. ¡Quién sabe qué papel habrá desempeñado la vicepresidenta Márquez en la reciente salida del Comisionado de Paz!

También podría haber jugado y estar jugando un papel en los cambios de ministros, pues fue enfática en afirmar que hay algunos de estos “... que hacen su mayor esfuerzo por responder, pero hay otros que están mirándose el ombligo y pensando más en sus intereses que en la gente que nos eligió”.

Por manera que el alto Gabinete y su líder principal tienen en la vicepresidenta a una de sus más férreas críticas y tendrían que prestar mucha atención a todas las voces que, desde sectores que no son afines al Gobierno o que hacen oposición, se afirman razones similares a las de Márquez Mina, en tanto que, en vez de mirar esas reclamaciones como diatribas antipetristas, podrían valorar la pertinencia de varios de aquellos señalamientos como advertencias de grietas o riesgos en la ruta de la buena gobernanza y del cumplimiento de las altas promesas que ofreció la propuesta del cambio a los electores.

Por supuesto, también la vicepresidenta tiene que mirarse en su propio ombligo. Se espera mucho de ella, razón por la que se siente tan presionada; pero no puede olvidar que también es ministra y que tiene a su cargo una cartera, la de la Igualdad y la Equidad, que está en espera de estrenarse en asuntos concretos, y que no ha enviado señales tranquilizantes ante la certidumbre de que ha designado en algunos de los principales cargos del nuevo ministerio a ciudadanos que no colman las expectativas que se les han encomendado, y que bien pudieron ocuparse por personas de reconocido prestigio, trayectoria y peso específico en los campos que maneja ese nueva dependencia oficial.

También deberá tener el mayor cuidado de que la promoción de las causas identitarias propias de ese ministerio, se manejen de una manera tan diestra y asertiva que no le irroguen ni a ella ni al Gobierno, el rechazo que en otros países han causado y que, en cierto sentido, están animando o contribuyen al arribo inquietante de ultras de derecha al poder.

Comentarios ()

 
  NOTICIAS RECOMENDADAS