Editorial


Legión de pícaros

“(...) pero hasta ahora el presidente Duque ha mantenido un distanciamiento que le ha resguardado de conjeturas como patrocinador de tales entramados”.

EL UNIVERSAL

28 de septiembre de 2021 12:00 AM

La avalancha de revelaciones sobre hechos escabrosos que rodean el escándalo de la contratación con Centros Poblados comienza a provocar náuseas.

Durante las primeras semanas desde que se conocieron las infidencias iniciales, no había razón para dudar de la honorabilidad de altos funcionarios del Gobierno central, máxime con las buenas credenciales con las que estaba calificado el Ministerio de las TIC, que mostraba entonces resultados remarcables.

Pero en recientes semanas comenzaron a salir a luz pública, sobre todo por las indagaciones de los medios de comunicación capitalinos, develamientos comprometedores que motivaron la intervención de la Fiscalía y, con ello, la difusión de audiencias judiciales en donde integrantes de firmas relacionadas con esa contratación vienen comprometiendo a personajes de conocido prontuario en la comisión de hechos punibles.

No puede ser posible que en un contrato tan importante por los fines que perseguía, y por el monto de su cuantía, se le hubiera colado a este gobierno, que se ha esmerado en sostener su compromiso contra la corrupción, lo que parece ya una legión de pícaros. Volver a escuchar que detrás de bambalinas personajes que recibieron el repudio nacional por el atraco al presupuesto en carruseles de negociaciones espurias, que en la mente de la gente habían sido desterrados de la contratación estatal, están allí, es indignante.

El nivel de confidencia, de señalamientos o imputaciones, o la confesión o reconocimiento de participación en hechos ilícitos y los directos señalamientos contra contratistas, intermediarios, congresistas, políticos, asesores, funcionarios y otras personas determinadas, de ser ciertas, mostraría un panorama desolador de la realidad de la contratación pública a nivel nacional que no se presentía.

En efecto, el actual Gobierno no ha sido ajeno al señalamiento de casos de corrupción; pero hasta ahora el presidente Duque ha mantenido un distanciamiento que le ha resguardado de conjeturas como patrocinador de tales entramados.

Sin embargo, son tan graves los intríngulis que se han desvelado al público en torno del contrato con Centros Poblados, y que no parecen detenerse, pues cada día una sorprendente madeja de putrefacción va deshojando más nombres y fechorías oprobiosas, que el país va a necesitar una actitud más contundente del alto Gobierno, desplegando todas las acciones legítimas y concretas que sean necesarias para que la mayoría de los colombianos se vuelvan a acostar tranquilos de pensar que al frente del Estado hay un equipo de gobierno, que no solo rechaza este tipo de agravios, o que no cohonesta o participa de tales latrocinios, sino que, además, hará su mayor esfuerzo para que, en lo queda de mandato, nunca más vuelva a ocurrir una afrenta tan repulsiva contra el patrimonio estatal y la ética pública.

TEMAS

  NOTICIAS RECOMENDADAS