Editorial


Los esclavistas

EL UNIVERSAL

03 de diciembre de 2023 12:00 AM

Conocidas las noticias difundidas en la prensa nacional, sobre el maltrato que presuntamente altos funcionarios del actual Gobierno les propinan a sus colaboradores, surge la pregunta de quién o quiénes entonces son los esclavistas.

En efecto, se han conocido quejas sobre la eventual persecución y acoso laboral en varios ministerios y entidades nacionales, de jefes en contra de sus subalternos (compañeros de trabajo o colaboradores, mejor), casos frente a los cuales cabe la pregunta de quiénes se parecen más a los esclavistas, si los empresarios formales, que se acogen y observan las normas del Código Sustantivo del Trabajo, manteniendo a los trabajadores vinculados mediante contratos con el reconocimiento de todas sus prestaciones sociales y con afiliaciones al Sistema de Seguridad Social, que son los principales destinatarios del infundio de esclavistas que les propinan desde el alto Gobierno; o si son algunos funcionarios que se auto reconocen como progresistas y defensores de las masas populares, pero que agreden a quienes están sujetos a subordinación laboral.

Las afectaciones que padecen los empleados públicos en las oficinas de Gobierno en sus vidas laboral y personal por cuenta de jefes que les maltratan en su dignidad y en sus derechos -a quienes están precisamente para acompañarlos en las gestiones de lo público-, hacen concluir que los responsables de esas conductas oprobiosas tienen verdaderos tintes de mentalidades esclavistas.

Ningún ciudadano, por más autoridad que ostente, está facultado ni puede admitírsele que grite, insulte o apremie con mirada de chocante superioridad a sus colaboradores, o los acose física, psicológica o ideológicamente. Si es así en el sector privado, es mucho más exigente en lo público, pues a esos cargos llegan quienes están obligados a dar ejemplo y quienes son financiados con lo que aportamos los ciudadanos; por eso se llaman servidores públicos.

Si alguna o varias de las denuncias o quejas contra los superiores jerárquicos en oficinas como Artesanías de Colombia, el Centro de Memoria Histórica, el Ministerio de Salud, el Ministerio de Ciencia o Colpensiones fueran ciertas, ¿qué autoridad moral tiene el Ministerio del Trabajo para hacer visitas al sector privado y exigir respeto por los trabajadores?

Por supuesto, la forma más clara de esclavismo, que viene de anteriores gobiernos y que se replica a nivel nacional, en los territorios, son las OPS, que mantienen por meses y años a miles de ciudadanos como trabajadores subordinados, pero sin los derechos de estos en el sector público; es la revelación de la hipocresía de las palabras, y de cómo la ideología no deja ver la realidad. Si así no fuera, las OPS estarían prohibidas o, al menos, los funcionarios que ejercen vigilancia a los particulares no tendrían el descaro de exigir para el sector privado lo que falta en el público.

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