Editorial


Los riesgos de la bahía

“Es pertinente contrastar el estudio y, sobre todo, adoptar medidas preventivas y correctivas, pues lo que está en juego es la preservación de ese patrimonio ambiental”.

EL UNIVERSAL

09 de diciembre de 2022 12:00 AM

La investigación publicada por el proyecto Basic Cartagena sobre el estado ambiental de la bahía de Cartagena a partir de las mediciones realizadas este año, confirma que persisten niveles preocupantes de sedimentos, bacterias y metales.

Señala el estudio que los niveles de oxígeno han bajado debido a las aguas cargadas de los residuos que recibe de distintas fuentes a lo largo de su litoral y por la insufrible influencia de todo lo que pasa por la desembocadura del canal del Dique, que se ha convertido en la maldición de la preservación de tan definitivo cuerpo de agua para Cartagena de Indias y la región.

Sabemos que la bahía es sustancial para los ecosistemas de la ciudad, y a su vez es el activo económico más importante del país por lo que significa para el comercio internacional de mercaderías y el recaudo aduanero nacional. Ni para qué mencionar su importancia para la industria turística y para la navegación marítima y fluvial.

Queda claro del informe el daño inconmensurable que los sedimentos arrastrados por el canal del Dique propinan al hábitat influenciado por la bahía, que carece de transparencia en sus aguas, y destruye los arrecifes de coral, más el aporte de niveles inquietantes de bacterias en las playas de Castillogrande y Punta Arena que, según el estudio, exceden el umbral de calidad sanitaria del agua en coliformes fecales y enterococus.

Si los datos del estudio son exactos, preocupa sobremanera la afectación de la calidad del agua de mar, por el riesgo que supone para la salud de los bañistas que disfrutan de las playas en estos barrios; la autoridad tendría que validar esos resultados pues, de ser así, no debería descartarse una suspensión o moratoria para el baño de personas en esas playas marinas.

De otra parte, como lo muestra la investigación, la contaminación también proviene de vertimientos de aguas residuales domésticas de poblaciones que aún no cuentan con servicios de saneamiento básico, así como las fallas en las estaciones de bombeo de aguas residuales, y los puertos e industrias.

Sorprende este último dato en la medida que las industrias que se han asentado a lo largo de la bahía certifican producción limpia. Habría que revisar si algunas de estas no están cumpliendo con las restricciones y medidas que imponen las licencias y planes ambientales expedidos por Cardique o el EPA, según el caso.

También debe revisarse el nivel de metales en la bahía, principalmente de cromo, mercurio, cadmio, plomo y otros. No puede negarse el riesgo que representa el consumo de especies pescadas en sus aguas en tanto el potencial que tienen de agraviar la salud de la población local y de los visitantes.

En suma, es pertinente contrastar el estudio y, sobre todo, adoptar medidas preventivas y correctivas, pues lo que está en juego es la preservación de ese patrimonio ambiental y la salud de cartageneros y visitantes.

TEMAS

  NOTICIAS RECOMENDADAS