Editorial


Miedo en Mahates

“Costó mucho trabajo, dolor y vidas recuperar la tranquilidad en esa subregión. No puede ser que, en tiempos donde los desarrollos tecnológicos (...)”.

EL UNIVERSAL

18 de julio de 2021 12:00 AM

En la semana que concluye informamos cómo se desvanece la paz que ha caracterizado al municipio de Mahates. Las crecientes intimidaciones contra ganaderos y comerciantes por individuos que llegan a fincas y establecimientos mercantiles a exigir dinero a cambio de respetar las vidas y propiedades de estos y de sus familias, no son juegos.

La población clama por protección de las autoridades policiales del departamento, pues las extorsiones, que ahora parecen casos aislados, tomarán un rumbo insoportable si el curso de esas modalidades criminales no se detiene.

Los extorsionistas se reconocen como miembros del clan del Golfo y de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, pero no debe descartarse que sean delincuentes comunes que hacen uso de esas denominaciones para que el temor que infunden, singularmente a gentes que viven del campo, se sienta como insuperable.

Pero sorprende la audacia de los bandidos, quienes ya se atrevieron a desplegar sus conductas en el casco urbano de Mahates, pasando de las veredas donde habitan campesinos humildes, a intimidar a los comerciantes, tenderos y otros ciudadanos a cambio de una supuesta e innecesaria prestación de “servicios de seguridad”.

Las extorsiones oscilan entre $500 mil y $1 millón de pesos, que las víctimas tienen que reunir y entregar en la siguiente visita, y se habla de que llegaron con ese propósito a Arroyohondo y a jurisdicción de Arjona, con lo cual ya estarían en las goteras de Cartagena.

La intrepidez es tal que algunos se movilizan en grupo, en motocicletas, armados, y se acompañan con mujeres de apariencia del interior del país; pernoctan en parcelas cercanas a la vía al corregimiento de San Joaquín y afirman contar con el apoyo de un grupo denominado “los hombres libres”, al que se le atribuyen actos de cuatrerismo.

Pero van más allá, pues también establecen retenes en la vía y hacen demostraciones de autoridad descarada exigiendo identificación, indagando sobre la procedencia de los viandantes e imponiendo su fuerza criminal.

Por fortuna, ya las autoridades tienen conocimiento de estos hechos y, al parecer, se produjeron las primeras capturas. Es pertinente entonces un mayor interés de la Gobernación, la Policía, la Fiscalía y la Infantería no solo para identificar y capturar a los responsables de las intimidaciones y extorsiones, sino también para contener cualquier posibilidad de que se torne un problema “endémico” en el territorio.

Costó mucho trabajo, dolor y vidas recuperar la tranquilidad en esa subregión. No puede ser que, en tiempos donde los desarrollos tecnológicos y las lecciones aprendidas están incorporados en los aprendizajes de las instituciones de seguridad y justicia, no sea posible devolver la seguridad a sus pobladores.

Por cierto, hacer una llave con las gentes de esa zona permitirá abordar la amenaza con mayor eficiencia.

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