Editorial


Migrantes e inclusión económica

“Es indispensable que instituciones y organizaciones construyamos cada día más redes de apoyo, integración e inclusión para quienes llegan buscando futuro, a fin de facilitar...”.

EL UNIVERSAL

15 de febrero de 2024 12:00 AM

De los recientes foros, encuentros e investigaciones que ha realizado esta casa editorial, singularmente con el apoyo del proyecto Integra, de Usaid, y considerando que Cartagena acoge a 4,6% del total de migrantes venezolanos en Colombia, podemos afirmar que hay un sinnúmero de oportunidades económicas con ocasión o como efecto de la integración de población migrante (y colombiana retornada), en la ciudad y el departamento de Bolívar.

Para que esas oportunidades se concreten en fuentes de empleo, emprendimientos, riqueza, tributos y, por supuesto, en mejor calidad de vida tanto para los migrantes como para la población originaria o residente, es indispensable que instituciones y organizaciones construyamos cada día más redes de apoyo, integración e inclusión para quienes llegan buscando futuro, a fin de facilitar que se sumen todos esos nuevos talentos a la fuerza laboral local y regional, tal como lo hemos contado en nuestra serie de informes del proyecto ‘Pa’lante, chamos y chamas’.

Cuando se ve a los migrantes con sentido humano, con una perspectiva de dignidad, comprensión y respeto, como nuestros semejantes, se entiende por qué tienen la vocación, si lo facilitamos, de aportar nuevas destrezas, conocimientos y habilidades a nuestra sociedad, agregando valor al desarrollo y al crecimiento económico y social. No es solo sino pensar en qué ha fortalecido y sostiene grandes mercados propios de países desarrollados, para admitir que la población migrante fortalece esas economías si se integran armónicamente a la vida en sociedad, y su contrario, esto es, lo grosero, dañoso e inhumano que es toda conducta influida por prevenciones sustentadas en racismo, xenofobia y ausencia de compasión.

Con el paso de los años, ya en Cartagena podemos ver el beneficio que trae al desarrollo sostenible una población migrante bien integrada y acogida por la colectividad residente; sin embargo, cabe repensar en qué más podríamos hacer para aprovechar el potencial de la migración para el progreso económico regional. En esto las empresas formales pueden jugar un papel más determinante. Por ejemplo, asesorarse mejor sobre cómo contratar correctamente a la población migrante, sin que se descarte la creación de una agencia pública de empleo oficial (Alcaldía y/o Gobernación), además de las ya existentes, que ofrezca servicios de integración laboral, entre otras propuestas surgidas de los panelistas en el reciente foro que organizamos sobre el tema.

Tenemos el deber moral de superar las condiciones laborales desfavorables para los migrantes, particularmente la informalidad mal remunerada y especialmente para las mujeres, una población sufrida comprendiendo el trauma de dejarlo todo atrás, siempre considerando la dimensión emocional, lo que merece un tratamiento aún más delicado y solidario.

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