Migrantes venezolanos

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Los migrantes venezolanos en Cartagena, según el censo que concluyó ayer, son 15.411, muchísimos más de los que inicialmente habían calculado las autoridades. Es muy probable que muchos venezolanos, por distintos motivos, no hayan sido contados: porque no pudieron llegar a los sitios del censo por estar laborando para comer al día siguiente, por no tener dinero para el pasaje, o simplemente por desconfianza o indiferencia.

Suponemos que el censo nos dirá cuántos de los migrantes son binacionales, es decir, de padres colombianos, o que son colombianos nacionalizados allá y regresados después de muchos años; y cuántos son venezolanos de origen. El censo también informará la edad y el género de los inmigrantes, todos datos indispensables para saber qué demandas harán a los servicios del país, tales como al sistema de salud, al educativo, al sector de vivienda y al laboral, por solo nombrar los principales. Lo más probable es que este censo tenga que repetirse periódicamente, porque la crisis de Venezuela es tan profunda que la situación de ese país solo puede empeorar.

Como toda migración tan numerosa como esta, habrá en ella una gran mayoría de personas de bien, tratando de sobrevivir honradamente, y una minoría de personas que muy pronto tendrán problemas con la ley, como ya lo demuestran las estadísticas incipientes que dio a conocer la Policía, tal como se puede leer en la página 2 de esta edición, que tiene esta y muchas otras estadísticas.

La inmigración de venezolanos a Colombia no se puede prever que se detenga pronto, sino que pensando con sentido común, puede ser apenas el comienzo de una avalancha de personas que nadie puede predecir cuándo parará.

Colombia no le proporciona empleos dignos a muchísimos de sus propios habitantes, situación que solo puede empeorar con la migración de Venezuela al país. También se recargarán todos los demás servicios, especialmente de salud y de educación. Si Colombia no tiene con qué solucionar los problemas de su propia población, ¿cómo hará para poder atender bien a colombianos y venezolanos?

Las demandas de esta inmigración sobrepasan con creces la capacidad de una ciudad como Cartagena y de un departamento pobre y de geografía difícil como Bolívar, pero también ahogan las posibilidades del propio país. Atender esta crisis humanitaria de Venezuela extendida hasta Colombia requiere entonces ayuda internacional masiva y constante, sin la cual la situación solo puede empeorar.

La presencia de estos nuevos migrantes se nota masivamente en Cartagena hasta en los semáforos, donde la mayoría de los saltimbanquis de otros países quedaron relegados por los venezolanos que limpian vidrios de automóviles, o venden confites y demás chucherías. La situación de esta gente es desgarradora, y Colombia no puede dejar de acogerla, pero el Gobierno debe enfrentar esta crisis pronto y de manera integral.

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