Modernización administrativa

04 de julio de 2020 12:00 AM

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A propósito del anuncio de la renegociación del contrato de suministro de personal médico a la ESE Hospital Local Cartagena de Indias, por parte del Distrito con la empresa Konecta, tiene sentido profundizar en lo que significa tanto para la Alcaldía como para los servidores públicos la continuidad de órdenes de prestación de servicios y otras formas indirectas de vinculación con el Distrito.

El alcalde Willam Dau había indicado que acabaría con ese contrato para celebrarlo con otra bolsa de empleo hasta fin de año mientras se alistaba todo, para que los profesionales sean vinculados directamente a partir de enero de 2021, pero que no fue posible por las altas implicaciones en gastos y esfuerzos adicionales que la ESE no puede asumir.

Lo cierto es que, por años, coincidentes con las crisis institucionales padecidas por Cartagena tras erráticas y sucesivas administraciones en los últimos lustros, ha sido imposible enervar la inestabilidad del personal que brinda los servicios estatales a nivel local. Algunas administraciones intentaron frenar esa malsana realidad mediante la presentación de proyectos de reforma institucional de la Alcaldía Distrital, pero no se pudieron concretar.

A no dudarlo, a la politiquería conviene la gravosa continuidad de tercerizaciones y de órdenes de prestación de servicios, muchas de las cuales, hay que reconocerlo, sí han servido para afrontar las vicisitudes en la atención de las necesidades internas de la administración y ante los gobernados. Son muchos los profesionales y técnicos que por años han estado allí, sirviendo de la mejor manera a pesar de que el Distrito no les ha reconocido como lo que son: verdaderos trabajadores oficiales o empleados públicos, dada la continuada subordinación en sus oficios, con lo que les ha negado derechos inherentes a los contratos individuales de trabajo que en verdad han regido sus relaciones jurídicas.

Esa injusticia tiene que parar, la cual es aún más protuberante en el caso de los trabajadores del sector salud, como ha quedado manifiesto durante los rigores a los que les tiene sometido el COVID-19, con todas sus variables.

Pero, igual hay que decirlo, muchas órdenes de prestación de servicios también ocultan impúdicas relaciones contractuales en las que o no se prestan los servicios que se pagan, o se prestan irrisoriamente, lo que supone un detrimento patrimonial para el Distrito, que en no pocos casos paga por servicios que no se reciben.

Es de suponer que la administración distrital no aplazará más la revisión, actualización y modernización de la planta de personal de la Alcaldía –con todo lo que ello supone en punto de sistemas de información, procesos y trámites–, para que en 2021 la ciudad cuente con la implementación de una nueva estructura administrativa, que esté a la altura de los retos que vienen, vinculando de manera permanente a la nómina distrital a quienes están en OPS que sí se necesitan y a aquellos que han honrado los fines para los cuales han sido contratados mediante modalidades de tercerización laboral.

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