No hay donde atender urgencias psiquiátricas

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En su informe sobre las muertes por causa externa en Cartagena, correspondiente al mes de enero, el Centro de Observación y Seguimiento del Delito (COSED) destaca dos circunstancias especiales: el aumento enorme en el número de suicidios y el mantenimiento de la tendencia en el incremento de casos con contexto de violencia interpersonal, como las riñas o la violencia intrafamiliar.
Estos comportamientos conflictivos que llegan a la violencia homicida son generalmente atribuidos a la ausencia de un clima de convivencia creado y fortalecido por la cultura de la tolerancia.
Sin embargo, es evidente, aunque no existe una evidencia estadística contundente, que buena parte de quienes están inmersos en comportamientos violentos, riñas o ataques interpersonales, padecen algún tipo de trastorno mental que sale a relucir en estas coyunturas de conflicto.
Un sistema de salud como el que tiene Cartagena, bastante precario incluso para atender los problemas más frecuentes de salud física, es casi inexistente cuando de trata de atender urgencias psiquiátricas.
Por experiencia se sabe que un buen  porcentaje de este tipo de urgencias corresponde a los casos de personas que tienen una alteración abrupta del comportamiento, ansiedad severa o ataques de pánico, desorientación, incoherencia y agitación.
Las precarias estadísticas existentes en Cartagena muestran que la mayoría de las urgencias psiquiátricas son provocadas por el abuso de sustancias psicoactivas, pero hay un porcentaje de trastornos mentales graves como esquizofrenia o psicosis, que pueden estallar en crisis graves.
El caso es que cuando en una familia o entorno social, uno de sus miembros padece crisis y debe ser atendido como urgencia psiquiátrica, la posibilidad de encontrar solución especializada y efectiva a su problema es muy remota.
El Dadis, que ha trabajado con especial dedicación enfocado en las campañas permanentes de prevención del suicidio, concentrándose en colegios, escuelas y asociaciones comunitarias, ha hecho muy poco para consolidar un sistema de atención de urgencias psquiátricas, aunque uno de los objetivos específicos de su Programa de Salud Mental sea “implementar programas de atención primaria en salud mental en las diferentes instituciones de salud en el Distrito y establecer rutas claras de atención en los niveles 1, 2 y 3 de complejidad”.
La patética realidad es que sólo hay una o dos instituciones de atención psiquiátrica, de carácter privado, y las unidades dedicadas a la salud mental en el resto de institiciones hospitalarias no tiene personal capacitado, mucho menos psiquiatras con experiencia en abordaje psicoterapéutico, farmacológico y mecánico de pacientes agitados, ni adecuadas instalaciones para ello.
Los casos de urgencia psiquiátrica exigen atención secundaria especializada, que en Cartagena es exigua, por no decir inexistente. El Distrito debería atender este problema con prontitud.

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