Editorial


Patrimonio amenazado

“Hoy queremos anunciar que El Universal quiere liderar la campaña de rescate de este bien patrimonial, invitando a la Gobernación y a la Alcaldía, a hacer realidad este salvamento”.

EL UNIVERSAL

21 de enero de 2023 12:00 AM

Los desafueros cometidos contra el patrimonio monumental de Cartagena se van acumulando en el tiempo. A lo largo de la ciudad se cuentan por montones.

Por ejemplo, en el Centro Histórico se han destruido aljibes de siglos para construir piscinas; se han agregado pisos enteros a edificaciones coloniales y republicanas; miradores se intervinieron sin considerar el valor patrimonial y devinieron en lugares de ruidos y rumbas permanentes; lienzos de muralla se han maltratado y sirven de letrinas sin contemplación; se desnaturalizaron mansiones centenarias con remodelaciones que simulan restauraciones, y se agregan pisos o terrazas que irrumpen la vista directa a los patios vecinos, contrariando el sentido de intimidad conque fueron construidas sus casas y mansiones solariegas. Aun así, el casco colonial ha conservado su magia, pero la debacle debe ser detenida con una política pública eficaz y el acompañamiento ciudadano.

Destrucción mayor ha padecido el barrio Manga, donde muchas casonas republicanas han sido destruidas para dar paso a altos edificios de apartamentos y oficinas. Tampoco se han tenido en cuenta las casas de valor arquitectónico en barrios periféricos, desaparecidas bajo el poderío del desarrollo.

El caso más reciente y condenable tiene que ver con una hermosa edificación diseñada por el arquitecto francés Gastón Lelarge en los años 20 del siglo pasado, para que funcionara la Escuela Pública Rafael Núñez, la cual se localiza en diagonal a la Bomba Texaco del Pie de La Popa. Está inscrita en el Catálogo de Monumentos Nacionales y Distritales construidos en la periferia de Cartagena de Indias; es propiedad de la Gobernación de Bolívar y está abandonada a su suerte desde hace muchos años.

Con dolor se puede mirar cómo ha perdido puertas, ventanas y el techo de altísimo valor histórico, sustraídos por vándalos que gozan de completa impunidad porque nadie parece interesarse por esa reliquia, que hace parte de un listado de obras de gran valor arquitectónico construidas en la ciudad después de salir de la mente y las manos artísticas del gran Lelarge, entre estas, varios edificios institucionales, o la vieja edificación del Club Cartagena en Getsemaní, o la casa del gobernador Obregón.

Por fortuna, la desdicha de la Escuela Rafael Núñez fue denunciada inicialmente por nuestro columnista Eduardo García; después la corroboró el arquitecto Fidias Álvarez en nota de este diario publicada el 19 de enero, y hoy queremos anunciar que El Universal quiere liderar la campaña de rescate de este bien patrimonial, invitando a la Gobernación de Bolívar y a la Alcaldía de Cartagena, en primer término, a hacer realidad este salvamento.

Con seguridad decimos que los cartageneros que aman el patrimonio monumental de la ciudad y rechazan que sea saqueado y destruido, también apoyarán esta causa.

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