Editorial


¿Por qué Cartagena?

“La audacia del atentado, que no pudo realizarse sin una previa y aguda planeación, muestran el grado de sofisticación de la delincuencia que nos rodea y llama a que...”.

EL UNIVERSAL

11 de mayo de 2022 12:00 AM

Cartagena de Indias parece haberse convertido en plaza apetecida de la delincuencia organizada. Varios hechos parecieran indicar que los atractivos que la ponen en distintos listados de primeros lugares a nivel nacional e internacional, también seducen a temibles criminales.

No es solo el inusitado incremento de homicidios por sicariato, cuya ocurrencia persistente permite inferir que hay una lucha intestina por el control de territorios o por el liderazgo de secciones de bandas mafiosas, incluidas cruentas rencillas protagonizadas por miembros de grupos que habrían recibido franquicias de carteles mexicanos.

También las amenazas a líderes comunales, las extorsiones en algunas zonas de la ciudad, o los certeros atentados contra supuestos delincuentes venidos de otras ciudades del país incluso en sus vacaciones, muestran un panorama que ya comienza a inquietar hasta el más imperturbable de los ciudadanos medianamente informados.

Si esas realidades se cruzan con la parálisis que sufrieron varios municipios de la región, donde muchos cartageneros por nacimiento o por adopción tienen familiares o conocidos que pudieron contarles de manera directa el terror que se vivió por cuenta del ‘paro armado’ ordenado por las Autodefensas Gaitanistas de Colombia o ‘Clan del Golfo’, el panorama es realmente inquietante porque muestra que el negocio del narcotráfico ha ganado enorme terreno dentro de las realidades que acompañan la rutina diaria de los cartageneros, bolivarenses y costeños.

Y de vuelta a lo local, hace solo una semana capturaron a tres extranjeros en un conocido café de Bocagrande, con perfil de extraditables, lo que agrega elementos a la inferencia de que en la ciudad esta clase de personajes, de alcance internacional, se sienten cómodos y seguros. ¿Cuántos más están entre nosotros?

Pero el doloroso homicidio del fiscal especializado contra el Crimen Organizado y de Lucha contra el Narcotráfico de Paraguay, Marcelo Daniel Pecci, asesinado a bala mientras disfrutaba en la playa como huésped del Hotel Decameron, en Barú, en luna de miel con la periodista Claudia Aguilera, quien había anunciado dos horas antes en su perfil de Instagram que está embarazada, agrava la percepción de que algo muy grave está ocurriendo en derredor de Cartagena, pues muestra que el alcance de la temible delincuencia es ya transnacional, y que estamos dentro del epicentro de fieros criminales.

La audacia del atentado, que no pudo realizarse sin una previa y aguda planeación, con homicidas de sagaz entrenamiento, muestran el grado de sofisticación de la delincuencia que nos rodea y llama a que las autoridades policiales, de inteligencia militar, Fiscalía y jueces, con cooperación extranjera, agucen sus operaciones y labores de coordinación, pues es evidente que el nivel de lo que estamos enfrentando nos rebasa.

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