Editorial


Preocupante deriva judicial

“Es risible que ahora se piense que la prensa solo está para informar, con lo cual en la práctica se restringe una faceta que engrandece al periodismo”.

EL UNIVERSAL

23 de octubre de 2020 12:00 AM

En nuestra edición de octubre 10, comentamos en esta tribuna el sinsabor que dejó entre quienes nos dedicamos al oficio del periodismo el fallo de tutela de un juez del circuito de Bogotá en el que se obliga a la Revista Semana a despublicar y eliminar de todas sus plataformas un programa transmitido el 30 de agosto de 2020.

No nos imaginamos que unos cuantos días después la justicia judicial nos sorprendería con un nuevo pronunciamiento, esta vez mediante sentencia de segunda instancia dictada por el Tribunal Superior de Bogotá, en la que se condenó a la periodista Vicky Dávila y, con ella, a RCN, a indemnizar a un excomandante de la Policía Nacional por el contenido y las formas del cuestionamiento que hicieron en una emisión del 6 de mayo de 2014, de un posible acto de corrupción atribuido al exoficial, lo cual le habría generado un daño indemnizable a él y a su familia, siendo que posteriormente no fue encontrado responsable ni penal ni disciplinariamente.

Este nuevo pronunciamiento también resulta muy preocupante por la natural intimidación que suscita entre los cultores del oficio de investigar con independencia y revelar a la ciudadanía situaciones que pudieran comprometer los intereses públicos, lo cual había sido resguardado reiteradamente por la justicia, que siempre ha fungido como guardiana de las libertades de prensa y de pensamiento. Pero estos recientes y sucesivos fallos, en que ojalá sus coincidencias en el tiempo contra la reconocida periodista sean solo se eso, coincidencias, no muestren una nueva línea jurisprudencial dirigida a imponer a los periodistas -y a los medios donde laboran- restricciones al ejercicio de esas libertades.

De hecho, ya la Fundación para la Libertad de Prensa ha rechazado la nueva decisión del Tribunal Superior de Bogotá, alertando que se trata de un retroceso en materia de libertad de expresión y un nuevo precedente, muy peligroso, que restringe ilegítimamente ese derecho fundamental, pues también afecta ese ejercicio deliberativo indispensable en todo sistema democrático, que no solo al periodismo.

Hay formas evidentes de censura, pero también modos velados. La sucesión de fallos que rompen con la tradición jurídica colombiana en torno de la defensa de las libertades de expresión y prensa, tan admirada en otras naciones, causan con razón ansiedad en el gremio, pues si magistrados de alto nivel consideran que es presión infundada a cualquier ente judicial y administrativo el ejercicio de la libertad de expresión, entonces qué concepto pudiera tener el ciudadano común de la importancia que tiene para la existencia de la democracia el debate público de la gestión de los funcionarios estatales.

Es risible que ahora se piense que la prensa solo está para informar, con lo cual en la práctica se restringe una faceta que engrandece al periodismo, tan importante en tiempos confusos, como es la de remover la inercia social con el debate surgido del libre examen a través de la opinión, como ocurre, por ejemplo, con este editorial.

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