Procurador y Dique

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El procurador general de la Nación, Fernando Carrillo, ha tenido varios días intensos en esta zona del Caribe colombiano. Ayer, estuvo en El Salado atendiendo los elementos de su competencia en las amenazas a líderes, y a la vez recibió varias quejas acerca de cómo se han deteriorado algunos inmuebles, vías y otra infraestructura. Seguramente hoy sabremos más detalles en su rendición de cuentas en la ciudad, de la que le comentó a El Universal le había servido como una especie de plataforma para lanzar algunos de los grandes programas que arrancaron aquí y luego fueron implementados en otros lugares del país, como el de la lucha contra la explotación sexual infantil.

Nos llamó la atención en particular su preocupación por sanear muchos de los daños ambientales locales, no solo de la ciénaga de la Virgen, el caño Juan Angola y otros lugares emblemáticos de la ciudad, sino en el canal del Dique, del que dijo debería entrar por la puerta del frente al presupuesto nacional, y no seguir como un proyecto fallido y mendicante, mientras el sedimento del río Magdalena que entra por Calamar destruye los cuerpos de agua aledaños al Dique, la bahía de Cartagena, y afecta también a las islas del Rosario.

Ya sabemos que uno de los daños mayores a los ecosistemas marinos los causa el calentamiento global, incluyendo el del mar, que mata corales con el llamado blanqueamiento que resulta de la mayor temperatura del agua. A este mal se le suma en las aguas de nuestro parque Natural Nacional Islas del Rosario la capa de sedimentos transportada por el Dique hasta las bahías de Cartagena y Barbacoas, de donde pasan a los arrecifes isleños, cubriéndolos con una densa nata de lodo, como rematar el trabajo mortal del blanqueamiento.

Luego está la sedimentación progresiva de la propia bahía de Cartagena, y no nos cansaremos de repetir aquí que el delta del canal del Dique avanza cien metros al año hacia el canal navegable de entrada y salida a la bahía de Cartagena, y de no hacer nada, se comenzaría a tapar por el lodo, impidiendo la entrada de barcos al puerto.

La irresponsabilidad del Estado en este caso ha sido dramática, además de una omisión criminal, aunque esperamos que ahora con los campanazos de la Procuraduría General de la Nación, en cabeza de Fernando Carrillo, y con el liderazgo del presidente Duque, a quien se le ha explicado el problema, financiar las obras del Dique, cuyos planos están listos y en fase 3, se convierta en una realidad.

El dinero para hacer las esclusas y demás infraestructura está ‘oyendo el cuento’, porque de la bahía de Cartagena salen grandes impuestos que se traga la Nación, que deberían emplearse aquí; y porque Ecopetrol, uno de los causantes involuntarios de la debacle por mantener el Dique navegable para sus necesidades, también debería estar oyendo el cuento y con una mano en el bolsillo. Agradecemos al procurador Carrillo su interés en el Dique, y lo instamos a no descuidarlo.

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