Reformas al PAE

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En nuestra edición de ayer publicamos una nota en la que señalamos que los almuerzos y meriendas que ofrece el Programa de Alimentación Escolar (PAE) son la única comida completa que muchos niños de escasos recursos reciben durante el día, en tiempos de clases escolares.

También señalamos que en muchas escuelas públicas se presentan graves fallas, tales como insumos en mal estado, porciones insuficientes, comidas insípidas, instalaciones precarias, personal sobrecargado y servicio deficiente. Además, en no pocas ocasiones los alimentos que aparecen en la minuta no son los que los estudiantes reciben. También que, por causa del aspecto poco atrayente de los platos servidos, muchos alimentos se desperdician después de recibidos.

A lo anterior hay que agregar que en algunos colegios los comedores o no funcionan o no están operando adecuadamente, lo cual se ha resuelto con el suministro de meriendas empacadas.

Las personas entrevistadas, entre quienes se encuentran directivos, docentes, líderes sindicales y exfuncionarios de la Secretaría de Educación, plantearon algunas alternativas para atender las deficiencias del Programa.

Una de estas es que sean los prestadores del servicio quienes asuman toda la logística de preparación, entrega y cuidado de los alimentos, y que las instituciones escolares realicen su certificación observando la calidad del alimento recibido, ante la evidencia de que buena parte de los colegios públicos del Distrito no cuentan con las instalaciones ni los recursos materiales y humanos óptimos, para llevar a cabo un plan de esas dimensiones.

Todo parece confluir en que el problema parte de la concentración de los recursos del PAE en un solo contratista, quien tiene que proveer los alimentos diarios para más de 265.000 estudiantes en la ciudad, lo cual supone una logística de grandes dimensiones. Tratándose de alimentos y bebidas, la capacidad que un solo contratista debe tener para atender semejante número de destinatarios de los productos y servicios finales, puede no siempre estar acorde con la necesidad de brindar a los niños, niñas y adolescentes una alimentación balanceada y de la mejor calidad.

Incluso, el exsecretario de Educación Distrital, Jaime Hernández Amín, indicó que el programa podría funcionar con un modelo de economía solidaria que integre a los padres de familia, campesinos y estudiantes en la producción y preparación de las comidas.

No debe descartarse que la ciudad se divida en varias zonas o áreas, que permitan segmentar la adjudicación del PAE a más de un proponente, lo cual propiciará no sólo comparar la calidad del servicio de cada contratista adjudicado, también la emulación por competitividad entre estos, con los debidos planes de seguimiento y control por parte del Distrito, de la Contraloría, de las veedurías y de los mismos padres de familia, como primerísimos dolientes del programa, pues éstos hablan en nombre de su menores hijos.

En suma, el alcalde Pereira no debe descartar esas propuestas, pues por encima de cumplir con una obligación legal, está proveer el mejor PAE posible a nuestros estudiantes.

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