Editorial


Registro y desarrollo

“Es de esperar que esos expedientes concluyan con las claras precisiones sobre lo que ha pasado allí; pero más importante que esto es conocer qué medidas (...)”.

EL UNIVERSAL

30 de abril de 2021 12:00 AM

En varios editoriales se ha señalado el negativo tributo que la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de Cartagena, por años, ha hecho al desarrollo inmobiliario y a la seguridad jurídica de la propiedad privada de la ciudad y la región.

También nos hemos referido a la inestabilidad que causa la dilatación en el proceso de selección de los curadores urbanos de Cartagena.

Igualmente, el daño incalculable que le ha hecho a tantas familias cartageneras y a la credibilidad del sector de la construcción, la inscripción de licencias de construcción falsas en el registro público inmobiliario, lo cual incluso facilitó la ocurrencia de la tragedia del edificio Portales de Blas de Lezo II aquel fatídico 27 de abril de 2017.

Por eso, la visita de la nueva superintendente de Notariado y Registro, Goethny Fernanda García, se esperaba con tanto interés.

Hay que reconocer que el anterior superintendente se esmeró en modernizar esa Oficina; la mudanza a la nueva sede alivió en parte las incomodidades y dificultades que ofrecía la vieja casona en el Centro amurallado.

Ayer, nos enteramos que hay más de 300 procesos represados en la Oficina, y que se adelantan las investigaciones disciplinarias para establecer responsabilidades. Es de esperar que esos expedientes concluyan con claras precisiones sobre lo que ha pasado allí; pero más importante que esto es conocer qué medidas se están adoptando para que la Oficina opere regularmente, y que la pesadilla de su mediocre funcionamiento sea superada para siempre, mediante la agilización razonable de los trámites y la imprescindible eficiencia en los procesos.

Es importante que, si se toma la decisión de rotar personal, incluida la actual registradora local, se haga con funcionarios de calificada experiencia y conocimiento, y se invierta en la mejor tecnología del mercado, pues pocos establecimientos nacionales con sede en este Distrito recaudan tan copiosos recursos del público como esta Oficina.

De otra parte, informó la superintendente, tal como se resume en noticia en la edición de hoy, que se trabaja en los pronunciamientos que corresponden sobre la expedición de 47 licencias falsas de proyectos de construcción. La ciudad está expectante en torno de este sensible tema, pero también es preciso que se amplíen las investigaciones ante la posibilidad de que haya más edificaciones pasibles de licencias falsas.

Sobre este tópico, falta profundizar en las causas que llevaron a pesudos constructores, a acumular tal poder político, económico y jurídico como para lograr el desarrollo ilegítimo de tantos proyectos que hoy son la pesadilla de cientos de familias.

El daño descomunal que se ha propinado a la credibilidad de las empresas de construcción y los proyectos inmobiliarios que aquí se emprenden, tiene que resarcirse con sanciones ejemplares a los infractores.

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