Repensar el modelo educativo I

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A la serie de críticas que se han venido presentando sobre el modelo de educación que se imparte en los colegios públicos, se suma ahora el informe del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (Pisa) 2018 de la Ocde revelado el martes, en el que el país tuvo resultados muy bajos en el desempeño académico de nuestros adolescentes.

Quedamos mal calificados en lectura, matemáticas y ciencias, por debajo del promedio de la Ocde; y lo que más preocupa es que retrocedimos en relación con la medición de 2015.

Pero este informe no es sino uno más en la cadena de advertencias que se vienen haciendo sobre lo mal que funciona el sistema educativo público colombiano. ¿Es cuerdo que ante tantas evidencias se aplace el abordamiento de una discusión sobre cuáles son los cambios urgentes que hay que introducir en el modelo educativo, que está condenando al fracaso a millares de jóvenes que se gradúan sin las competencias para enfrentar con aceptables perspectivas los retos de esta era nueva?

¿Por qué los colegios privados tienen en nuestro país el signo de catapultar a los graduandos a destinos más favorables que el de los bachilleres de colegios públicos?

¿Por qué en otros países, como China, Canadá, Estonia, Finlandia, Singapur y los Estados Unidos, con regímenes políticos tan dispares, pues de entre esos encontramos sistemas comunistas, capitalistas y monarquías constitucionales, la educación pública supera o se equipara a la privada?

Abrir la discusión sobre el modelo tendría que ir dirigido a sentar al Gobierno, padres de familia y educadores para entablar un diálogo franco sobre las fortalezas y debilidades de nuestro sistema educativo. Y ese examen no puede centrarse solo en los asuntos presupuestales, pues del reciente informe y de otras fuentes, claramente se desprende que aun cuando en promedio las naciones medidas aumentaron su inversión en educación a una tasa superior al 15% por estudiante de primaria y secundaria, la mayoría de los países no vieron prácticamente ninguna mejora en el rendimiento de sus alumnos desde que Pisa se realizó por primera vez en 2000.

Pensar en cómo elevar el pensamiento crítico y la comprensión lectora en tiempos de los teléfonos inteligentes para construir conocimiento y hacer juicios bien fundados son apenas algunas de las recomendaciones de los expertos pues, por ejemplo, apenas uno de cada 10 estudiantes de países de la Ocde pueden distinguir entre hechos y opiniones.

Mientras en nuestros colegios privados se está trabajando en la integración curricular con la tecnología y la inteligencia artificial, con estimulación temprana en estrategias de estudio que continúen la formación de los educandos aún después de tomar el grado de bachilleres, ¿qué se está haciendo en los públicos para que nuestros niños asuman un rol transformador en el medio en el que se desarrollan, sin interferencias de ideologías que distraen el crecimiento de la libertad y el descubrimiento de los talentos con los que cada uno viene dotado a este mundo y que tanto trabajo nos cuesta descubrir?

Importa continuar este tema mañana.

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