Retos de movilidad para 2018

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La fragilidad en la movilidad de Cartagena es cada día más evidente, y aunque hay muchas razones, la principal es que no alcanzan las vías para la cantidad de vehículos que hay.

De vez en cuando se promueven ‘soluciones’ que no son tales a menos que haya una ampliación integral de las vías, como por ejemplo, la Quinta avenida de Manga, que solo trasladaría el trancón hasta el puente Román o al de Las Palmas, y solo se justificaría si se hiciera primero un túnel entre Manga y Bocagrande y además, se le añadiera otro carril a toda la avenida del Lago. Así que no hay que dejarse deslumbrar con algunas propuestas de obras viales que están hechas solo para adjudicar contratos y no para mejorar la movilidad.

Cartagena debería concentrarse en poner a Transcaribe al ciento por ciento, lo que no solo incluye llegar ya al tope de sus buses rodando por la ciudad y sus alrededores, sino chatarrizando las busetas del viejo sistema que solo sirven para seguir creando el caos en todo sentido: de movilidad, de ruido y por falta de civismo. También tiene que llegar Transcaribe a los barrios hoy dominados por flotas de colectivos en diversas formas: antiguos y peligrosos camperos, vehículos viejos de particulares que ahora se tomaron la ciudad para llevar pasajeros, y los taxis colectivizados que paran en la vía a intervalos cortos, ayudando a inmovilizar el tráfico. Al igual que las mototaxis, tienen clientes porque no hay un sistema formal que llene las necesidades de mucha gente.

Otro frente de trabajo para la mejorar la movilidad es incrementar la disciplina en las vías más congestionadas, que ya van siendo casi todas, en las que cualquier conductor se siente autorizado a detenerse por cualquier motivo: a hablar por celular, a dejar o a recoger un pasajero; a comprar un frito o una gaseosa donde además hay avisos que lo prohíben; y todas las demás conductas irresponsables que empeoran y vuelven caótica la movilidad en Cartagena.

El Datt también debería seguir su campaña contra el mal parqueo en todos los barrios, pero debería hacerlo con más dientes: con una flota de grúas que se lleve los autos, que es el único idioma que entendemos en la ciudad. Es decir, el de las multas y la autoridad, ambas tan escasas en las vías. Y por supuesto, a esta entidad no se le puede pedir que arregle el tránsito si no se le dan los medios suficientes para hacerlo.

Confiamos que en 2018 Cartagena dará un salto cualitativo en movilidad para evitar una parálisis general.


 

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