Retroceso en competitividad

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

Preocupa el reciente Índice de Competitividad de Ciudades (ICC) 2019, calculado por el Consejo Privado de Competitividad (CPC) y la Universidad del Rosario, revelado ayer, en el que Cartagena obtuvo una calificación de 5,0 sobre 10, con lo cual cayó dos posiciones en el ránking nacional de competitividad, quedando en el puesto 12 entre 23 ciudades.

El estudio contiene valiosa información que permite establecer comparaciones entre ciudades colombianas para identificar buenas prácticas, pues en aquellos aspectos en los que una ciudad está mal ranqueada, puede observar qué están haciendo las otras bien ubicadas en el Índice, a fin de identificar estrategias propicias hacia el mejoramiento continuo.

El Índice no solo compara la competitividad entre ciudades sino también entre Departamentos, de tal manera que contiene información sobre las áreas de política que las regiones deben priorizar para lograr mayores y sostenidos crecimientos en procura de un mejor bienestar social.

El primer puesto del Índice de ciudades lo ocupa Bogotá, con una calificación de 7,57 sobre 10, seguida de Medellín con un puntaje de 7,09, Bucaramanga con 6,22, Cali con 6,08 y Barranquilla con 5,78.

Aterrizando en la ciudad, hay que prestarle especial atención a la competitividad del sistema y servicios financieros, así como la innovación y dinámica empresarial, pues las calificaciones son muy bajas (3 y 2,9 respectivamente), lo cual resulta sorprendente pues no es fácil percibir que estamos tan mal en materia de cobertura de establecimientos financieros, así como en el índice de profundización financiera y en la bancarización.

Hay que mejorar también en todo lo relativo al mercado laboral y al pilar de salud, en el que salimos mal calificados en los puntajes de inversión en salud pública y mortalidad materna.

También se raja la ciudad en ítems como desempeño administrativo y transparencia, capacidad administrativa y gestión, gobierno abierto, número de jueces por habitantes, eficiencia de la justicia, calidad en educación, calidad de los docentes de colegios oficiales, inversión en calidad de la educación básica y media, número de camas hospitalarias, cobertura en educación superior, investigación e investigación de alta calidad, entre otros aspectos.

Pero de nada valen esas cifrar frías si no aprovechamos su contenido para identificar los puntos en los cuales tenemos que trabajar unidos. Esto requiere del alcalde un liderazgo para articular a los representantes de los sectores público, productivo y la academia con el objeto de analizar y discutir por qué no solo no mejoramos, sino que bajamos en el Índice comparativo.

Podría el alcalde, por ejemplo, citar a una primera reunión al Consejo Consultivo de Cartagena y a los rectores de nuestras universidades para abrir la primera discusión sobre estos preocupantes resultados, e ir integrando a los demás sectores sociales alrededor de compromisos prácticos, concretos y medibles, con fechas de cumplimiento y los respectivos responsables.

Instamos a nuestros líderes a centrarse en estos retos.

TEMAS

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Editorial

DE INTERÉS