Salvi, otra vez

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El IV Festival Internacional de Música de Cartagena se realizará entre el 9 y el 16 de enero de 2010, pero ya tiene a sus fanáticos con los pelos de punta pensando en que no se agote la boletería antes de que ellos tengan sus entradas. El Festival de 2010 abre fuego con un concierto preludio el 8 se septiembre de 2009 en Bogotá, fecha en la cual comenzará la venta de boletas. El éxito del Festival ha exasperado a todas las personas que se quedan sin boletas, no contentas con solo asistir a cualquiera de los muchos conciertos gratis celebrados al aire libre en plazas y barrios de Cartagena, precisamente para compensar por la falta de sillas en los espacios más formales, especialmente el Teatro Heredia, rebautizado Adolfo Mejía. Los cabizbajos que no logran comprar boletas han llegado a sospechar que los patrocinadores más importantes, como por ejemplo, RCN, que se emplea a fondo en el Festival, se llevan las boletas por paquetes, pero Julia Salvi, Sandra Meluk o María Teresa Mendoza, de la Fundación Salvi, aclararán con prontitud que patrocinar el Festival incluye el privilegio de recibir apenas dos boletas gratis, sin importar los millones aportados, y que las demás deben ser compradas por quienes quieran el privilegio de asistir a los conciertos. La versión 2010 del Festival tendrá varias novedades que los cartageneros podrán apreciar. Como por ejemplo, que habrá conciertos dentro de la Iglesia de la Trinidad, en Getsemaní, y también en su plaza al aire libre. Estos se le suman a los de este año, por lo que habrá más oportunidades de disfrutar de los eventos en 2010. Otra novedad –y muy importante- es que los patrocinadores del Festival, que eran todos cachacos, incluirán cartageneros en 2010 gracias a la iniciativa de Rodolfo Segovia y Roberto Gedeón G., quienes reunieron varias empresas locales hace unos meses que -¡al fin!- se meterán la mano al dril y sacarán la cara por la ciudad. La participación en los patrocinios es oportuna, porque este Festival, que ya es uno de los importantes del mundo, lo será cada vez más, y será cada vez más difícil entrar a la nómina de patrocinadores. Una de las características sobresalientes del Festival de Música de Cartagena es que realiza talleres y prácticas que terminan siendo conciertos informales en los barrios periféricos de la ciudad, donde los músicos más destacados del mundo se enamoran del talento y calidad humana de nuestra juventud, a la que enseñan y apadrinan. Muchos vienen “clandestinamente” durante el año para reforzar las enseñanzas a sus alumnos. A pesar de que los mejores músicos cobran tarifas ínfimas al Festival, que de todos modos son considerables, muchos terminan regalando instrumentos para los músicos juveniles de nuestros barrios populares. Para los melómanos consagrados, el Festival de Música de Cartagena es una oportunidad de oír y ver a los mejores músicos del mundo, quienes difícilmente se logran reunir en el mismo lugar al mismo tiempo, magia que parece reservada a Julia Salvi y su equipo. Por lo pronto, los melómanos están advertidos: la boletería se venderá –repetimos- a partir del 8 de septiembre próximo, y quien se quede sin ir no tendrá a nadie a quien echarle la culpa.

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