Silvia Galvis, un ejemplo imperecedero

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Como periodista, a Silvia Galvis nunca le dio miedo escribir sin eufemismos todo lo que encontraba en sus investigaciones. Como escritora de novelas, dejó salir sin tapujos su visión afilada y certera sobre la vida y el amor. Trabajadora incansable, es parte ineludible de la literatura colombiana como una escritora de peso, que utilizó la rigurosidad del periodismo investigativo y la meticulosidad de la indagación histórica para construir una obra profunda, que plantea una nueva visión de la historia colombiana y apunta a revelar los sentidos ocultos de las acciones de esos hombres y mujeres que protagonizan sus novelas. Nació en Bucaramanga, se graduó en Ciencia Política en la Universidad de los Andes, fundó la unidad investigativa del periódico Vanguardia Liberal, hoy bajo la dirección de su hijo Sebastián Hiller, y desde allí coordinó varios informes sobre corrupción, algunos de los cuales recibieron mención en el Premio Simón Bolívar. Enemiga a muerte de la figuración y el ditirambo, diligente y silenciosa, Silvia Galvis encauzó su pasión por la historia en libros como “Colombia nazi” y “El jefe supremo”, escritos junto con Alberto Donadío. Luego empezó con dedicación absoluta su trabajo profundo, con las novelas “¡Viva Cristo Rey”, “Sabor a mí”, “Soledad, conspiraciones y suspiros” y “La mujer que sabía demasiado”; la obra de teatro “De la caída de un ángel puro por culpa de un beso apasionado”; “Vida mía”, un libro de reportajes a ocho mujeres colombianas; “Los García Márquez”, entrevistas a la familia del Premio Nobel colombiano; y una recopilación de sus columnas de prensa llamada “De parte de los infieles”. Desde su primera novela, “Viva Cristo Rey”, publicada en 1991, Silvia Galvis deja ver su propósito de reconstruir ese universo político de hegemonías y batallas, de alianzas y pugnas por el poder, al tiempo que devela el dominio patriarcal y la paciente resignación femenina que soporta calladamente su marginación y cautiverio. En todas sus novelas, las mujeres batallan para dejarse ver y conocer, para mostrar su valor como personas y su valentía combativa, atravesando sin miedo los recintos donde el poder se nutre de la cobardía y la ambición. Además de su rica obra, Silvia Galvis nos deja también el ejemplo de una vida que no claudicó en el empeño de construir ciudadanía, defender los derechos civiles y descubrir los recovecos donde la corrupción espera escondida. Vale la pena leer sus libros en esta época de caos nacional, para encontrar el asidero necesario para entender los hilos que mueven el poder político y para descubrir detrás de las sonrisas mansas de muchas mujeres ese embrión insurgente que las refrenda como valientes luchadoras de la vida. ¡Cómo duele la muerte de esta mujer valiosa, irrepetible y audaz! ¡Cómo hace falta en este país ese temple que aplasta sin piedad a los cobardes con frases contundentes! El periodismo, la literatura y el arte colombianos pierden a un ser humano valioso, y el país entero pierde a una mujer lúcida, cuyo coraje nos devuelve siempre la esperanza.

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