Taxistas y ciudadanía

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

Cada vez que hay marchas o protestas masivas en Cartagena, la ciudadanía queda en la mitad de esas movilizaciones, sufriendo todos sus rigores.

Ocurrió ayer con la gruesa marcha de taxistas, la segunda en tres días, que aunque pacífica y aparentemente bien fundamentada, a juzgar por las inconformidades del gremio, volvió caótica la movilidad por el costado occidental de la ciudad, entre la avenida Crisanto Luque y vías del barrio Manga.

Los taxistas sustentan sus puntos de vista, pero también es cierto que hay otros aspectos propiciados por ellos mismos, aunque sea por una minoría del gremio, que los ha hecho merecer denuncias y críticas por parte de los usuarios. Por ejemplo, muchas veces el excesivo cobro en las carreras por fuera de la tarifa legal y justa, o el que no van donde el usuario necesita, sino adonde ellos quieren ir, y si llevan al ciudadano, igualmente le cobran de más.

Aunque las protestas de esta semana tienen como razón el malestar de la mayoría de taxistas contra el servicio de transporte informal de vehículos particulares, e incluso muchos del mismo gremio; más la inseguridad que los asedia y ahora también piden la exoneración de pagar peajes dentro de la ciudad, el verdadero punto de partida para sus manifestaciones fue la nueva medida del pico y placa diario con un solo dígito, y no dos como era antes.

Algunos taxistas le han contado a El Universal que el pico y placa diario con un solo número afecta al gremio, porque entonces son muchos más los que salen cada día, dando paso a una especie de canibalismo entre ellos mismos, y quieren que los regresen al pico y placa con dos dígitos.

Y a lo anterior se suma la histórica pesadumbre que tienen aquellos que deben entregar tarifa diaria al propietario del vehículo, según ellos, $120.000 mensuales en promedio, pues argumentan que esa cantidad es muy difícil de reunir, cuando, según explican, en la mayoría de los casos ni siquiera se formalizan por parte del dueño del taxi los aspectos relativos al ordenamiento de la seguridad social, es decir, no hay contrato laboral que formalice todo lo referente a las prestaciones a las que tiene derecho todo trabajador colombiano, sino que simplemente media un acuerdo verbal, que se salta todos aquellos factores.

Todas estas generalidades del gremio de taxistas son entendibles y las autoridades deben escucharlos, como en efecto, lo hacía ayer el alcalde Pedrito Pereira, aunque varias aristas de la problemática trasciendan las competencias del Gobierno nacional, pero nada justifica que en la mitad de esta encrucijada siempre queden pagando los usuarios, quienes al final son los que sostienen todo este mercado.

La movilidad en Cartagena debe ser un asunto de ciudad, tratado de manera integral, para encarrilar soluciones precisas, pues no solo son los taxistas.

Es esencial que en toda negociación con los distintos gremios del transporte, se tenga siempre como prioridad a los usuarios, que son el insumo para el sostenimiento económico de cualquier mercado.

TEMAS

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Editorial

DE INTERÉS