Editorial


Temor en Montes de María

“Es indispensable que el Gobierno, y no solo por la vía militar, sino especialmente en los aspectos sociales, venza la indiferencia y se vuelque el Estado (...)”.

EL UNIVERSAL

10 de junio de 2021 12:00 AM

En nuestra edición de ayer informamos sobre el temor que abruma a líderes sociales del municipio de Ovejas (Sucre) por cuenta de las amenazas que han recibido en las últimas semanas a través de panfletos y llamadas telefónicas.

Desconocen la identidad de los autores de esas intimidaciones, pero tienen motivos sustentados para deprecar que se les preste la mayor atención.

Aunque hay varias hipótesis, priman las posibles autorías de presuntos integrantes de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, en nombre de quienes exigen el aporte de dinero para financiar sus causas antiguerrillas; pero también figuran quienes se identifican como voceros del Clan del Golfo, aunque no se descarta que todo esté vinculado al papel que algunos de los amenazados juegan en el ejercicio de liderazgos en favor de sus comunidades.

Lo cierto es que grupos armados vienen incursionando en los pueblos de la subregión de Montes de María, en Sucre, desde octubre del año pasado, movimientos que han provocado desplazamientos de lugareños hacia Sincelejo, El Carmen de Bolívar, Cartagena y Barranquilla.

Entre las conductas que se mencionan como modus operandi de las intimidaciones están las extorsiones, hostigamientos, cruce de fuego o disparos indiscriminados para causar pánico, amenazas escritas y telefónicas, asesinatos, y otras modalidades. Pero también está una mirada de desdén de algunos alcaldes de municipios de esa subregión en Sucre.

La situación es tan delicada que la Defensoría del Pueblo de Sucre lanzó una alerta temprana señalando que el 90% de la zona rural de ese departamento está en riesgo de ser agredida por los grupos armados ilegales.

Aun cuando de manera permanente hay patrullajes de oficiales de las Fuerzas Armadas de Colombia para controlar el tráfico en la carretera Troncal de Occidente, los líderes sociales solicitan que tanto estos como la Policía Nacional hagan presencia rutinaria en veredas y corregimientos.

Voceros de las comunidades traen a colación cómo, en los noventa, la intimidación a las gentes logró que se silenciaran las denuncias para que los corredores de las drogas psicotrópicas en la línea geográfica que arranca desde el río Magdalena y termina en el Golfo de Morrosquillo, pudieran emplearse para los embarques de narcotraficantes.

La vida social y económica de cientos de familias montemarianas padece los embates de la pandemia. Pero es aún peor el confinamiento irrogado por el miedo.

Es indispensable que el Gobierno, y no solo por la vía militar, sino especialmente en los aspectos sociales, venza la indiferencia y se vuelque el Estado a los Montes de María, tanto en la porción que está en Sucre como la parte ubicada en Bolívar. Es necesario para que no se repita el horror que se vivió en los noventa en esa hermosa subregión, que es la despensa de buena parte del Caribe y un vividero sin par cuando reina la paz.

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