Editorial


Transformación de la Policía

“Si el propósito final de esta nueva etapa es mejorar la proximidad de la Policía con los ciudadanos, tal vez la visión tendría que enfocarse en el respeto”.

EL UNIVERSAL

21 de julio de 2021 12:00 AM

El país recibe con especial interés el anuncio que el presidente Iván Duque lanzó este lunes y que concretó ayer en la instalación del nuevo periodo de sesiones del Congreso, sobre el proceso de transformación integral de la Policía Nacional.

El compromiso de transformación se pregona tanto en lo material como en lo sustantivo, como proemio de una nueva era de transparencia y respeto por los derechos humanos en la institución, que acompañarán todos los servicios de seguridad ciudadana que le competen.

En lo material, la instauración del uso de las cámaras de cuerpo o ‘body cams’ para documentar los procedimientos suponen un salto afortunado que propiciará mayor pulcritud en estos, lo que, a no dudarlo, no solo sumará al propósito de reducir tanto las tentaciones de exigir prebendas a cambio de la tolerancia ilegal de las infracciones de los ciudadanos, o el provecho que algunos oficiales de la institución cultivan con el fin de exigir coimas y otras dádivas; también para que los parroquianos obremos con mayor apego a la ley bajo el convencimiento de que las tentativas de soborno a la autoridad serán grabadas y documentadas. En los países desarrollados y con bajos índices de delincuencia, el convencimiento de que violar la ley no vale la pena es pilar de la convivencia.

En lo sustantivo, el paso definitivo a la introspección por cada policía, de la imperiosa necesidad de asumir el respeto por los derechos humanos y de cada ciudadano, va a acelerarse con la creación de un departamento dentro de la Policía Nacional para la prevención y protección de esos derechos, complementado con el observatorio de derechos humanos que se lanzará próximamente, lo que fortalecerá esa nueva visión de su política institucional.

En tal sentido, los proyectos de Estatutos Disciplinario y de Carrera, a debatir en la presente legislatura, que incluyen la supervisión y control del servicio policial, una mayor celeridad en las investigaciones, redistribución de competencias investigativas, rendición de cuentas permanente sobre los avances y fallos disciplinarios, y la creación de una nueva categoría llamada ‘Patrulleros de Policía’, que fija mayores y mejores condiciones para los patrulleros, auguran cambios de fondo.

Las reformas se anuncian en buen momento, cuando está en discusión la calidad de las garantías y la protección de la protesta pacífica, y la forma como se afronta el difícil reto de la beligerancia con la que algunos protestantes asumen la violencia como propia de ese derecho.

Si el propósito final de esta nueva etapa es mejorar la proximidad de la Policía con los ciudadanos, tal vez la visión tendría que enfocarse en el principal valor con el que estos pueden mirar a sus policías: el respeto. Y este solo se logra cuando se construye como un sentimiento de doble vía, a partir de la admiración y no del miedo.

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