Editorial


Turismo rural en Bolívar

EDITORIAL

29 de diciembre de 2015 12:00 AM

La gobernación de Bolívar bajo Juan Carlos Gossaín abrió varios frentes turísticos en el departamento, siendo el festival de Jazz de Mompox el más notable pero no el único, ya que también atendió San Juan Nepomuceno y su parque natural Los colorados, entre otros esfuerzos como el festival de gaitas. Está bien haber consolidado a Mompox y haber trabajado en varios otros frentes, pero hay uno muy deficitario que no puede hacer el ente territorial en solitario.

Montes de María tiene ahora su Transversal, una ruta neurálgica desde la cual oxigenar pequeños caseríos campesinos. Se puede imaginar como una columna vertebral desde la cual avanzar lateralmente por la estructura de vías terciarias y por otras que son apenas trochas, y todas llevan a donde hay seres humanos con muchas necesidades.

Ya sabemos que una crítica común a los gobernantes antes de Gossaín en Bolívar y de Vélez en Cartagena era que “no tapan ni un hueco”, y era cierto. Ahora esa campaña permanente de negativismo tuvo su metamorfosis en otro estribillo para criticar también a estos dos que hicieron mucho más que tapar huecos: “no todo es cemento”. Hay que admitir que a pesar de todo tienen razón, pero como quizá no salen mucho de los perímetros urbanos, se olvidan de que nada es mejor que el cemento –es decir, el pavimento rígido o asfáltico- para poder ir a los sitios a hacer lo demás, “lo social”, que es vergonzosamente deficitario, pero el primer paso para arreglarlo es el acceso permanente a los sitios urbanos y rurales.

Montes de María tienen una riqueza que debe ser explotada en beneficio de sus habitantes, que es el turismo rural, pero la gobernación de Bolívar no lo puede hacer sola. Necesita de la experiencia del sector privado, que no solo sabe muchas de las cosas positivas que se pueden hacer, sino las que no se deberían repetir. Se necesita un turismo respetuoso, que afortunadamente es el que comienza a despuntar en el mundo, que exige destinos sostenibles y entiende la dignidad de la gente con la que interactúa.

Los Montes de María tienen de todo: su gente es buena y acogedora, sus paisajes son hermosos y su agricultura de pancoger digna de conocerse. Y dicho sea de paso, con la gente joven del campo no queriendo la dureza de la vida campesina, sino que quiere ser citadina y “moderna”, urge llevar todos los servicios públicos allí para que el agro también sea atractivo para vivir y levantar una familia, o pronto habrá que escribir manuales de cómo sembrar las cosechas tradicionales –maíz, yuca, ñame y demás- de las que la mayoría de los jóvenes no quieren saber nada.

El gobernador electo, Dumek Turbay, es oriundo de los Montes de María y sabe todo lo anterior más que nadie, y aunque tiene planes al respecto, no puede hacer mucho sin el sector turístico privado, que debería pasar a la acción con la mano metida en el “dril”, en esta y en otras áreas de Bolívar.  

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