Un país viable

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

El país demócrata, pacífico, tolerante y trabajador despierta tranquilo tras las protestas de ayer.

Lo que en su momento se avizoró como un eventual día de confrontación pasó a ser, con la ejemplar conducta de la casi totalidad de los marchantes, una jornada que mostró la madurez de nuestro sistema político, el respeto a los derechos ciudadanos, así como la seriedad y mesura de los organizadores del paro y de todos los que se sumaron al mismo. Nadie puede dudar que Colombia es una democracia sólida, que marcha estable en la construcción de su progreso.

Quedan muchos mensajes y lecciones, prácticamente todos positivos. Salen fortalecidos los movimientos sociales, que con hechos demostraron que tienen la capacidad de expresarse masivamente y en armonía, lo que envía claras señales de que el país es capaz de canalizar descontentos ciudadanos sin que se ponga en riesgo el Estado de Derecho.

También salen fortalecidas las autoridades civiles y militares pues, salvo aquellos protestantes que mostraron su intransigencia al finalizar las jornadas de protestas justo cuando la mayoría de los marchantes iniciaron la dispersión de las movilizaciones, la generalidad de los participantes pudo ejercer sus libertades de reunión, expresión y circulación sin mayores restricciones.

No debe exponerse entonces el Gobierno Nacional a que se convoquen otros paros para considerar la adopción de medidas claras y convincentes que muestren un giro no sólo en los componentes estratégicos, también en la forma como escucha y se comunica con los gobernados. Y esto es más relevante en la medida que en suerte le ha correspondido al presidente Duque ejercer su mandato en tiempos en que la confianza en la democracia liberal está en discusión en todo el orbe. El desgaste entonces no es sólo de este gobierno, sino que es propio de una época donde todo está bajo sospecha y en permanente contrastación.

Ya aterrizando en lo regional, no pudo resultar más ejemplar el comportamiento de cartageneros y bolivarenses. Sobradas razones de orgullo sobre prácticamente todos los manifestantes, quienes, con alegría, enjundia y responsabilidad, ejercieron sus derechos y expresaron sus reclamaciones, inconformidades y descontento.

También es de resaltar el profesionalismo, prudencia y moderación de las autoridades militares y de policía locales, que acompañaron las marchas con tacto y mesura, al punto que en Cartagena sólo debieron reaccionar al finalizar la jornada, cuando un pequeño grupo de jóvenes desconocieron el recorrido acordado, en lo cual no fueron acompañados por la mayoría de los manifestantes, episodio que en nada desdibuja las resultas de la marcha.

Si bien en Cali y Bogotá los desmanes de grupos minoritarios empañaron la jornada, el fracaso de políticos incendiarios y agentes extremosos es rotundo, pues no pudieron instrumentalizar las reclamaciones ciudadanas para sus propósitos conspirativos.

En sectores de la capital del país, de Medellín, Cali, Cartagena y en otras ciudades se realizaba anoche, tras las marchas, un ‘cacerolazo’ como forma pacífica de reclamarle al Gobierno por las inconformidades.

Colombia volvió a demostrar que es un país viable. Ahora, todo esfuerzo para hacer común la justicia social debe ocupar renglón prioritario para nuestros dirigentes.

TEMAS

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Editorial

DE INTERÉS