Editorial


Una controversial alternativa

“Es indispensable que la autoridad ambiental explique si se han otorgado permisos que implicarían el vertimiento de aguas residuales en acuíferos y fuentes de agua”.

EL UNIVERSAL

17 de octubre de 2020 12:00 AM

En nuestra edición de ayer reportamos la preocupación de los habitantes de diez urbanizaciones y de varias fincas de Turbaco –que no son pocas personas–, por el proyecto que se cierne sobre sus propiedades, que supondría recibir las molestias derivadas de aguas servidas provenientes de una urbanización cercana.

El desconcierto de los residentes de las urbanizaciones Bosque de Guadalupe, Bosque de la Castellana, Alejandría, Loma de Piedra y Bosque Imperial se manifestó cuando se enteraron que la Corporación Autónoma del Canal del Dique (Cardique) autorizó que la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) de la urbanización Altos de Plan Parejo vertiera las aguas servidas, de manera superficial, en los predios de Villa Claver, un sector contiguo a varias de las urbanizaciones mencionadas, además de fincas, un hogar de protección de infancia de Bienestar Familiar y el colegio La Nueva Esperanza, entre otros. Al parecer, además, los permisos fueron otorgados sin consultar con las comunidades afectadas.

A las incomodidades propias de un vertedero de esas futuras aguas putrefactas le acompañarán no sólo los hedores de los fluidos residuales; también los potenciales riesgos que significarían los vertimientos recogidos por un drenaje de aguas lluvias que permanece seco la mayor parte del año, por la previsible contaminación del sensible acuífero de Turbaco, ya que no habría agua para diluir los vertimientos de la PTAR.

Turbaco fue bendito por la Creación con una generosa variedad de arroyos y el acuífero que lo circundan y cruzan. Por decenios los hogares, las fincas y los comercios se han surtido de las aguas que devienen de las lomas de ese municipio, con las cuales han resuelto lo que no cubren con el servicio de acueducto; aguas naturales que, por cierto, también han beneficiado a Cartagena por siglos.

Los ciudadanos afectados se sienten, con razón, traicionados por las autoridades, pues alegan que, mientras concertaban alternativas para el manejo de los desechos líquidos que se producirán, avanzaban los trámites de permisos que entendían no se otorgarían durante las etapas de conciliación.

Es indispensable que la autoridad ambiental explique si se han otorgado permisos que implicarían el vertimiento de aguas residuales en acuíferos y fuentes de agua. Esto es indispensable sabiendo como sabemos que la nueva administración de Cardique difícilmente otorgaría una autorización que contradiga las normas que preservan el medio ambiente, máxime si los voceros de la urbanizadora que ha recibido las autorizaciones alegan que todo lo han hecho con apego a la ley y a los resultados de sesudos estudios ambientales.

Es posible que todo esté ajustado a derecho y que no haya falta alguna; pero las quejas de tantos ciudadanos y la pronta intervención de la Procuraduría llaman a la alerta y exigen claridades, pues si las cosas son como las informan quienes se sienten afectados, la alternativa que se anuncia pareciera un solemne despropósito.

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