Editorial


Unidos, esta vez

“La tarea asignada al Comité que debe coordinar Saer es de gran relevancia, pues debe retomar acciones que venían desde el pasado año (...)”.

En editorial pasado nos referimos a la histórica sentencia del Consejo de Estado que ordenó la conformación de la mesa de concertación para lograr el ‘Plan Maestro de Restauración Ecológica para la Bahía de Cartagena’, que deberá confeccionarse en los próximos seis meses y fijar un horizonte de compromisos, metas y productos a corto (1 a 3 años) y mediano plazo (5 años).

Destacamos que, cumpliendo con lo prometido en la audiencia pública del 16 de octubre convocada por el procurador General de la Nación, el ministro de Ambiente, Carlos Correa, designó esta semana a unos de los funcionarios de esa cartera para liderar el Comité Ambiental de la Bahía de Cartagena de Indias, lo que significa que la recuperación específica de nuestro más importante cuerpo de agua, y de la Bahía de Barbacoas entran oficialmente en la agenda nacional.

El funcionario asignado es el ingeniero Alex Saer Saker, director de Asuntos Ambientales, Sectoriales y Urbanos de aquella cartera, cartagenero de quien se conoce su talante desde cuando, en 2019, cooperó con el alcalde de la época en la articulación de la solución al problema ambiental de El Laguito, dentro de la emergencia ambiental causada por la mortandad de peces.

La tarea asignada al Comité que debe coordinar Saer es de gran relevancia, pues debe retomar acciones que venían desde el pasado año, cuando en el primer intento se propuso una agenda que incluía descargas industriales, vertimientos de aguas residuales urbanas, los lixiviados y residuos sólidos, el aporte de aguas del Canal del Dique con sobrecarga de partículas contaminantes, protección costera, la capacidad de carga de la bahía, los rellenos o creación de nuevos suelos, las acciones integrales de dragados de relimpia y dragados de profundidad, la zonificación marítima de la bahía; incluso desarrollar el Artículo 94 del Decreto 977 de 2001, en relación con los macroproyectos como el de la Bahía de Cartagena, el de agua potable a comunidades, transporte multimodal, desarrollo turístico, Plan Maestro de Saneamiento Básico de Cartagena y su efecto sobre la bahía, retomar el proceso de Producción más Limpia, mantenimiento de circulación de la bahía, y defensa y seguridad nacional.

Frente a tantos retos y responsabilidades que ya venían, más la serie reciente, detalladas en la exigente sentencia del Consejo de Estado, puede entenderse la necesidad de rodear a Saer Saker para que su labor sea fructífera y aprovechemos su natural vinculación con la ciudad para que las metas propuestas se concreten y esa sentencia no se convierta en otro saludo a la bandera.

Y habría que rogar porque no funcione en esta oportunidad el caldero de cangrejos en el que tantas veces nos convertimos frente a propuestas que convienen a la ciudad, pero que son torpedeadas desde nuestras mismas murallas, en una miopía enfermiza que da grima.

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