Editorial


Valorización por el Dique

“Bastará con hacerle ver que el cierre financiero del proyecto pasó hace rato; que hecha la licitación y adjudicada la obra, cualquier iniciativa de valorización será ilegal y extemporánea”.

EL UNIVERSAL

22 de enero de 2023 12:00 AM

Cartagena no tiene para con el ministro de Transporte, Guillermo Reyes, sino motivos de agradecimiento.

Desde su llegada al Ministerio, justo cuando las declaraciones de algunos de sus compañeros de gabinete daban a entender que no habría adjudicación del macroproyecto del Canal del Dique, el ministro Reyes inició una labor de diálogo para comprender si esta obra era o no trascendental para el país, si aguantaba o no aplazamiento y si había la capacidad para pagar su costo.

Encontró en la ANI un equipo técnico muy bien estructurado y en el presidente Gustavo Petro el compromiso indeclinable de salvar el medio ambiente embarrado por las aguas y caudal del Canal y, con ello, proteger a más de un millón quinientos mil colombianos vapuleados por las crecientes rutinarias en tiempos de inviernos inclementes.

Seguramente en la próxima administración distrital, pues en la actual ese macroproyecto pasó como si no se necesitara, habrá que declarar, entre otros colombianos, hijos adoptivos al ministro Reyes y al anterior presidente de la ANI, quienes comprendieron el daño imperdonable que la Nación le ha irrogado a residentes de tres departamentos del Caribe, al medio ambiente y a la Bahía de Cartagena, con todas sus especies.

Por lo mismo, sería una afrenta que los cartageneros tengamos que pagar la porquería que nos mandan los demás colombianos por el Magdalena y el Dique. Es todo lo contrario: la Nación es la llamada a indemnizarnos por lo que le hizo, para favorecer los intereses de la entonces estatal Ecopetrol, al haber acabado con el diseño inteligente del Canal original, para convertirlo en la hidrovía que nos tiene asimilados al sumidero de la mitad de la nación, con la destrucción de la que fue otrora límpida Bahía en la que tantos cartageneros nos bañamos con inocencia.

Es impensable que el reciente discurso de pago por valorización se dé en relación con los barranquilleros respecto del dragado para mantener la navegabilidad del Magdalena, o de los antioqueños y bogotanos sobre sus flamantes metros, y así a lo largo del país.

No es menester censurar al ministro Reyes, amigo y servidor declarado de Cartagena. Bastará con contarle eso y hacerle ver, además, que el cierre financiero del proyecto pasó hace rato; que ya el Distrito y el Departamento asignaron los recursos a los que esta región se comprometió; que hecha la licitación y adjudicada la obra, cualquier iniciativa de riegue de valorización será ilegal y extemporánea; que es un asunto de altísimo interés nacional mantener la Bahía abierta para la navegación y operatividad de la Base Naval ARC Bolívar, la mayor flota naval de la nación.

Y, si de discriminación contra los cartageneros se tratara, que no lo creemos, baste decir que aquí habitan felizmente una buena cantidad de cachacos, paisas, santandereanos y de tantas regiones que también sienten a Cartagena como propia.

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