Editorial


Venezuela endereza el rumbo

EL UNIVERSAL

08 de diciembre de 2015 12:00 AM

Si con todo en contra, y sin ninguna garantía, la oposición venezolana obtuvo un triunfo tan contundente en las elecciones parlamentarias, seguramente obtendría una victoria arrasadora en caso de estar en una democracia abierta y poder hacer la campaña proselitista en igualdad de condiciones.

Tras 17 años, ayer los partidos contrarios al oficialismo chavista obtuvieron el control del Legislativo y abrieron un panorama democrático, tras un periodo de restricción de las libertades y el desastre de la economía, con el crecimiento del descontento popular y el aumento exagerado de la inseguridad urbana. La copiosa votación, indica además que la ciudadanía venezolana quiere una nación en paz y con todas las características de una verdadera democracia.

De las 167 curules de la Asamblea Nacional venezolana- equivalente a nuestro Congreso de la República- al menos 99 pertenecen a los partidos opuestos a Maduro, agrupados en la Mesa Única Democrática (MUD) y solo el 46% la obtuvieron los oficialistas que defienden el régimen. En esas condiciones, se podrían convertir en un obstáculo serio para los planes hegemónicos del presidente y su intención de enraizar la “revolución” con el apoyo de Cuba.

Este es apenas el primer paso para frenar la dictadura, pues aún Maduro es el presidente constitucionalmente elegido y seguramente hará todo lo posible por afianzarse en el poder por todos los medios a su disposición. En este sentido es importante que la comunidad internacional esté atenta para defender la voluntad soberana de los venezolanos. La Asamblea Nacional de Venezuela tiene la facultad de decretar amnistías, por lo que seguramente la primera decisión será excarcelar a los dirigentes opositores Leopoldo López y Antonio Ledezma, entre otros que están presos.

Es este órgano se debate el presupuesto, aspectos fiscales y el plan de desarrollo nacional, de manera que hay que estar atentos a lo que podría hacer el chavismo para que sus planes no tengan tropiezo. Ya en otras oportunidades demostró que no entrega el poder fácilmente y es capaz de los mayores exabruptos para mantenerlo. El mismo Maduro lo dijo pocos días antes de las elecciones: que harían todo lo que estuviera a su alcance para no entregar la revolución. Así que no hay que bajar la guardia.

La oposición tiene ahora el gran reto de propiciar el gran cambio que los venezolanos esperan para su país. Sin triunfalismos exagerados han asumido este logro como el largo camino de devolverle a Venezuela la libertad y la prosperidad. Es una tarea en la que será imprescindible la participación de todos. No es hora de revanchismos sino de reconciliación.

Los resultados de las elecciones en Venezuela demuestran que la gente se cansa de los abusos. Una nueva era se aproxima en Venezuela y hoy más que nunca necesita el respaldo del mundo democrático.

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