Opinión


El Calor

CARMELO DUEÑAS CASTELL

11 de octubre de 2023 12:00 AM

¿Cuánto calor es capaz de tolerar el cuerpo humano sin fallecer? Esa es la pregunta que se está haciendo la ciencia a raíz de los incrementos de temperatura en las últimas décadas. Investigadores tratan de responderla en un artículo publicado esta semana en la prestigiosa revista Nature. Se trata de un problema de salud pública. Así, la ola de calor en México generó en junio y julio, al menos, 167 fallecimientos. La temperatura sobrepasó los 52 grados centígrados en algunas regiones de China y en el Valle de la Muerte, en California. Se trató del verano más caluroso en la historia de la humanidad y lo peor es que todo indica que las olas de calor aumentarán.

El calor ocasiona dolores de cabeza, trastornos del sueño, problemas de concentración, deshidratación, eventos cardiovasculares o cerebrovasculares, agudizaciones de enfermedades respiratorias como el Asma y la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) y daño renal. Finalmente, puede ocurrir lo que se conoce como “golpe de calor”, una emergencia médica que puede llevar a falla de múltiples órganos y a la muerte. Además, las olas de calor aumentan las tasas de suicidio y la mortalidad materna. El calor es un asesino silencioso. No es fácil establecer un nivel de temperatura tolerable. Así el calor es más peligroso en recién nacidos, mayores de 75 años, diabéticos y personas con enfermedades crónicas. Pero también depende de la humedad. A mayor humedad el sudor se evapora más difícilmente y el cuerpo no pierde calor a través del sudor. La ciencia ha respondido que el ser humano puede sobrevivir unas seis horas a temperatura de 35 grados cuando hay calor húmedo. Ese límite es imperfecto, puesto que se definió mediante modelos computacionales que no consideraron factores fisiológicos ni la actividad física.

Hay mecanismos de adaptación y medidas de prevención individuales y comunitarias: mojar la piel mediante atomizadores o esponjas; el aire acondicionado es una solución temporal y perversa que recalienta más el planeta y puede reducir la capacidad del individuo de tolerar el calor; usar ropa liviana y fresca es otra estrategia usada con éxito en Japón; en Dubái construyen edificios blancos que reflejan y mantienen fuera el calor; ciudades como Freetown plantaron 750.000 árboles para enfriarla con la sombra y el vapor que liberan; otros han colocado cubiertas reflectantes en mercados y sitios públicos; por último, sistemas de alerta temprana redujeron la mortalidad en 30 a 40% en Europa y Asia durante las olas de calor.

Ad portas de elecciones y ante el desmadre institucional la ciencia no tiene respuesta para la pregunta, cada vez más pertinente: ¿Cuánta ineptitud y desgobierno es capaz de tolerar una ciudad y un país sin sucumbir?

*Profesor Universidad de Cartagena.

Comentarios ()

 
  NOTICIAS RECOMENDADAS