Hidroituango

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

La energía basada en el agua es una bendición para cualquier país, y en Colombia, aún dotada por la naturaleza con agua abundante, las hidroeléctricas son muy importantes porque generan energía limpia. Es cierto que las represas destruyen ciertos ecosistemas al ser inundadas, pero también lo es que crean otros basados en el agua.

No hay fuente perfecta de energía natural y hasta los molinos eólicos son criticados por ser peligrosos para las aves, y las celdas fotovoltaicas porque ocupan grandes extensiones de terreno. A pesar de todos sus inconvenientes, las fuentes de energía limpias y renovables tienen mucho sentido y valen la pena, porque sus ventajas son muchísimo mayores que sus desventajas.

La represa de Hidroituango, sin embargo, ha creado una gran incertidumbre en el país, y especialmente en los sitios aguas abajo. Si esa represa, considerada por muchos como inestable, se llegara a caer, el desastre de todo orden sería incalculable. Seguramente mataría a mucha gente una riada llena de agua y lodo de esas proporciones, y arrasaría con poblaciones ribereñas.

Estamos de acuerdo con que debería cesar la incertidumbre con respecto a Hidroituango, para lo cual se necesita información veraz y pronta. Los vaivenes en la información que emiten los responsables de este proyecto tiene cada día menos credibilidad y causa gran incertidumbre en el país, especialmente entre quienes serían afectados.

Es tan sensible la operación de la represa, por ejemplo, que hace pocos días dejaron seco al río Cauca, el que a su vez añade su caudal al río Magdalena, y este al canal del Dique y ecosistemas aledaños. Si el canal no tiene agua garantizada, el suministro para Cartagena, que parecía a salvo por la capacidad del complejo lagunar donde se almacena (20 millones de metros cúbicos), también estaría amenazado.

Hidroituango, si se llegara a normalizar, tendría que ser manejada en coordinación con las necesidades de las poblaciones y áreas rurales aguas abajo, que no pueden estar a expensas de los requisitos técnicos de la represa. Su manejo tiene entonces que ser integral para garantizar la supervivencia no solo de la gente, sino de los ecosistemas que también dependen de la salud y caudales del río Cauca.

La Procuraduría investiga a muchos funcionarios y exfuncionarios que han tenido que ver con esta represa, y tiene el deber de hacerlo, pero más importante es diseñar un modus operandi de aquí en adelante que genere confianza, al menos entre los posibles afectados en caso de un derrumbe, que ojalá nunca suceda, y también en los vaivenes del manejo del agua almacenada.

Cada vez que los funcionarios de Hidroituango informan, hay “expertos” que discrepan. Determinar la realidad de Hidroituango debería ser la labor prioritaria de las “ías” para que aguas abajo se pueda decidir qué hacer. No es un privilegio, sino un derecho, y para la empresa, un deber.

TEMAS

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Opinión

DE INTERÉS