Las discusiones en la plenaria del Senado el miércoles no sólo fueron por el hundimiento del proyecto de ley de matrimonio para parejas del mismo sexo, sino que también se dio por la recolección de firmas para revocar el Congreso (Lea más sobre el matrimonio gay).
La polémica comenzó cuando el presidente de Cambio Radical, senador Antonio Guerra, dijo que no es responsable que el senador Camilo Romero estuviera por varias ciudades recogiendo firmas en las calles para revocar al Congreso, cuando su único fin es meramente electoral para el próximo año.
Guerra cuestionó que ese proceso que busca validar Romero no servirá de nada, porque no está reglamentado que se pueda revocar el Congreso de la República, y esa sería una decisión que, de darse, no podría cumplir para afectar a los actuales senadores.
El proceso de recolección de firmas en busca del referendo ya cumplió su primer etapa, que fue la de validar un tope mínimo de 250 firmas para iniciar el proceso formal ante la Registraduría.
En este momento Romero y el grupo que le acompaña en ese proceso de recolección están en la tarea de recolectar más de 1.3 millones de rúbricas para entregarlas a la Registraduría, la cual revisaría la validez y la procedencia judicial de la propuesta.
El senador Romero, miembro del Polo Democrático, le respondió a Guerra que pese a su disgusto seguirá recogiendo firmas.
“El miércoles cerramos un conteo previo de cuántas firmas llevamos, tenemos hasta el 11 de julio para radicar y vamos a hacer un balance de cómo vamos”, sostuvo el senador Romero.