Las palabras parecieran no ser suficientes para describir el multitudinario y emotivo adiós que el pueblo cartagenero le dio a Campo Elías Terán Dix.
El recorrido a pie de los aproximadamente 15 kilómetros de distancia entre La Catedral en el Centro (punto de partida) y el cementerio Jardines de Cartagena, fue tan solo parte del homenaje que miles y miles de agradecidos cartageneros le rindieron a este líder, indiscutiblemente un ídolo del pueblo.
Flores, pancartas, vallas, globos y pañuelos blancos, canciones, aplausos, gritos, pitos y sirenas fueron algunos otros detalles que caracterizaron este espectacular homenaje que reunió en un mismo sentir a los cartageneros de todos los estratos, tal como tantas veces lo soñó y lo expresó Terán Dix.
“Este fue el bando que Campo siempre quiso, que saliera del Centro y cruzara toda la avenida”, se escuchó decir a algunos. “Campo, amigo, el pueblo está contigo... Te queremos Campo te queremos... Que viva Campo Elías, que viva...”, gritaron muchos otros.
La impresionante despedida del `Mandarinoski´ fue comparada por algunos con la del Joe Arroyo.
Las 6 horas que duró el acto estuvo amenizado con baladas y vallenatos que sirvió para dejar claro que independientemente de todo el pueblo cartagenero no olvida, no olvida la más de media vida que este hombre, el primer alcalde afrodescendiente de Cartagena, le dedicó a la comunidad más desfavorecida.
“Campo, tú eres mi hermano del alma realmente el amigo”
Para este hombre con alma de niño pareciera haberse escrito esta composición musical, no porque sí fueron varios los que coincidieron cantándola ayer frente al féretro, en un último y sentido adiós.
A pesar de haber llegado a la Alcaldía de Cartagena la comunidad seguía viéndolo como el hombre detrás del micrófono y más que eso como el líder, el defensor de los más vulnerables, el Robin Hood de los pobres de Cartagena.
Donaldo Salas Rodríguez, uno de los que cantó esta popular canción apoyado al ataúd donde yacía el alcalde de Cartagena manifestó: “Que lo sepa todo el mundo, se murió Campo y con él se murieron muchos sueños de la comunidad, no creo que vaya a haber alguien que nos represente igual porque para hablar de hambre y dolor tienes que haber vivido la situación, haber pasado por eso, con Campo hablábamos el mismo idioma”, aseguró entre lágrimas y con el difícil nudo en la garganta, este líder del barrio El Pozón, y quien conoció a Campo hace al menos 15 años.
Por eso, independientemente de los errores que Campo pudiese haber cometido, el pueblo solo quiso recordar al hombre que de principio a fin “dio su amistad, respeto y cariño” y con nostalgia pero también ahínco concluyeron y “tú no cambiaste por fuerte que fueran los vientos, es tu corazón una casa de puertas abiertas...”
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