Política


Los malos pasos de Javier Cáceres Leal

COLPRENSA

16 de julio de 2011 12:01 AM


Cuando el político cartagenero Javier Cáceres buscó el  apoyo de los nacientes grupos de  autodefensas que se estaban  formando en el departamento de  Bolívar estos, a su vez,  buscaban posicionamiento  territorial y aumentar su poder  local y nacional, con candidatos  propios a los puestos políticos  más importantes del país.

Esa es una de las conclusiones a  las que llegó la Corte Suprema de Justicia en la investigación  que se le adelantó por más de  tres años al senador Javier  Cáceres Leal, en el llamado  proceso de la parapolítica, y que  finalizó con su captura el pasado  14 de septiembre de 2010, por el  delito de concierto para delinquir  agravado.En el escrito de acusación de  158 páginas, se hace referencia  explícita y detallada a las  reuniones que sostuvo el  expresidente del Senado Javier  Cáceres con comandantes  paramilitares que operaban en  el departamento del Bolívar.
Así  mismo, de la forma cómo se  realizó la firma de un acuerdo de  cooperación mutua con miras a  las elecciones del 2006, en las  cuales el candidato arrasó en las  votaciones en las regiones que  controlaban las autodefensas.
 El alto tribunal se basó en las  declaraciones de 30  paramilitares, entre los que se  encuentran Úber Bánquez  Martínez, alias ‘Juancho Dique’,  comandante del Bloque Montes  de María; así como Edward  Cobos Téllez, alias ‘Diego Vecino’,  comandante político de esa  estructura. También, Salvatore  Mancuso e Iván Roberto Duque,  alias ‘Ernesto Báez’.
 Todos coincidieron en afirmar  que a finales de 2002 y en  diferentes reuniones Cáceres  Leal llegó a acuerdos políticos  con paramilitares con miras a la  elección de 2006 y a posicionar a  personas que tenían nexos con  las autodefensas en las alcaldías  de los principales municipios del  norte de Bolívar.
“Colabórame usted”
 En esas mismas reuniones  participaron la también  senadora Piedad Zuccardi, su  esposo y el congresista Vicente  Blel Saad, quienes estuvieron  reunidos por más de 30 minutos  con los paramilitares; sin  embargo, en sus declaraciones,  los testigos dijeron que no  podían dar fe de lo que allí se  trató.
 ‘Diego Vecino’ comentó sobre  una reunión en la cual “un  amigo” de ‘Juancho Dique’  habría realizado el principio de  un acuerdo en torno a un  candidato. Ese amigo al que  hace referencia es el senador  Javier Cáceres, quien ya había  hecho, según la investigación,  acercamientos con el bloque  paramilitar y se había ganado la  confianza y el respaldo de sus  comandantes, así como de los  candidatos de la región que  también tenían nexos con las  autodefensas.
  De esa primera reunión son  testigos los exparamilitares  Manuel Antonio Castellanos,  alias ‘Chino’, y Óscar David  Villadiego, alias ‘Néver’, quienes  aseguraron haber escuchado  sobre el encuentro de Cáceres  Leal con los máximos  comandantes que estaban  haciendo incursión en el  departamento. Uno de los  testigos, que entonces fungía  como escolta, alcanzó a  escuchar al senador decir: “Sí  ‘Juancho’ (Dique) yo le voy a  colaborar, pero colabóreme usted  también a mí”.
  La reunión de Ñanguma: el  cierre del acuerdo
 A mediados de 2003, según  señala el escrito de acusación,  Cáceres Leal se reunió en el  corregimiento Ñanguma,  jurisdicción del municipio de  María la Baja, con ‘Juancho  Dique’ para “pactar” con éste los  términos en que sus líderes  tramitarían las aspiraciones  electorales en Bolívar.
 La Corte manifiesta que ese año  las autodefensas vivían un  momento “histórico”, pues  ejercían un dominio armado en  amplias zonas de la geografía  nacional y se empeñaban en  ejecutar una estrategia política  que les permitiera posicionarse  en los gobiernos locales y  departamentales.
  En uno de los principales puntos  se destaca el hecho de que  ‘Juancho Dique’ negó en tres  oportunidades ante diferentes  entes haberse reunido con  Cáceres Leal, sin embargo el 24  de junio de 2009, al ser  preguntado por cuarta vez, sí  confirmó el encuentro en  Ñanguma, en el cual en  compañía de algunos  empresarios del sector lo invitó  “a que se uniera al proyecto  político que tenían las  autodefensas”. Igualmente,  señaló que en dicho encuentro  se trató sobre el asesinato de  Álvaro Trocha Guzmán, alcalde  del municipio de Guamo  (Bolívar), en marzo de 2002, por  lo que se llegó a un acuerdo en  el que las autodefensas iban a  respetar a los líderes de Cáceres  Leal y los paramilitares “no los  iban a asesinar ni a amenazar”.
 Ante la pregunta de los  investigadores acerca del porqué  de su retractación, el  excomandante paramilitar  manifestó que Cáceres Leal lo  tenía amenazado, enfatizando el  hecho de que podrían quitarle  los beneficios de la ley de justicia  y paz y que de hablar en contra  de él la extradición sería un  hecho.
Curi y el CD
En una oportunidad el  exparamilitar manifestó que  Cáceres y el exalcalde de  Cartagena Nicolás Curi le  mandaron en un CD, entregado  por el abogado Hugo Atencia, un  escrito diciendo que “ellos  movían todo lo que era Fiscalía,  Procuraduría, todo, que él  (Cáceres) me hacía el daño y en  ocho días me mandaban a  Estados Unidos y a mi esposa me  la colocaban en ocho días presa;  yo comí amenazas y me dio  miedo y dije: para que voy a  cazar pelea con estos señores”.
“Una cosa es que un testigo se  sienta presionado frente a la  acción legitima de la justicia y  otra que resulte intimidado,  constreñido o amenazado con  anuncios de males futuros, para  que se abstenga de declarar la  verdad en actuación judicial,  como aparentemente habría  ocurrido en este caso”, señala  uno de los apartes de la  decisión.
Volviendo a la reunión de  Ñanguma, ‘Dique’ aseguró que  ‘Diego Vecino’ le comentó sobre  los acercamientos con Cáceres y  sobre otro importante grupo de  políticos que buscaban las  alcaldías de municipios de  Bolívar para las elecciones del  2006. Para ello, se había  nombrado a Arnulfo Ospino,  alcalde del municipio de Arroyo  Hondo, para que fuera el  “puente” de las relaciones entre  las dos partes para acordar el  apoyo financiero y logístico de  las campañas electorales.
     Los ‘paras’ consiguen el  poder en Bolívar
     Según los excomandantes  paramilitares ‘Juancho Dique’ y  ‘Diego Vecino’, después de  firmado el acuerdo vieron cómo  los “alcaldes amigos de las  autodefensas” votaron por el  senador Cáceres, “lo cual  concluye que hubo un respeto”.
     Entre los llamados “amigos” se  encuentran los exalcaldes de los  municipios de Arjona, Julio  César López; Arroyo Hondo,  Arnulfo Ospino, y de María la  Baja, Rubén Hernando Aguirre  Flórez. “Si unos líderes o unos  alcaldes que tuvieron relación  con las autodefensas se fueron  con el senador, allí hubo  votación de las autodefensas”.
     En el escrito de acusación llama  la atención especialmente el  hecho de que Cáceres haciendo  parte entonces del partido Polo  Democrático, hubiera buscado  apoyo paramilitar para ocupar  espacios de poder político en la  región Caribe.
Lo dicho por Dique
     Según lo relatado por ‘Juancho  Dique’ después de la reunión en  Ñanguma no se presentaron  más amenazas, “porque el Polo  cogió el carril de las  autodefensas y los que fueron al  Concejo, fueron al Concejo y los  que fueron candidatos a la  alcaldía, a la alcaldía y  sucesivamente”.
     Según ‘Diego Vecino’, algunos de  los líderes y candidatos de los  municipios de Bolívar que  tuvieron vínculos con las  autodefensas desde el año 2003,  resultaron a la postre electos  como mandatarios locales,  aunque con el aval del partido  Cambio Radical, pues la  dirección departamental de esa  colectividad fue asumida por  Javier Cáceres, “en zonas en  donde históricamente éste tuvo  ascendencia política y las  autodefensas dominio territorial  e influencia electoral”.
     A mediados de 2005 se llevó a  cabo la ‘cumbre’ en el municipio  de Santa Fe de Ralito, Córdoba.  Los declarantes en el proceso  contra Cáceres dijeron que allá  se buscó ayuda al candidato a la  Gobernación del Bolívar apoyado  por éste, quien además fue  mencionado como una persona  importante de la “coalición” con  una representación en la mesa  de discusión encabezada por  Salvatore Mancuso.
     En ese momento Cáceres, que ya  militaba en Cambio Radical y su  tercer periodo en el Senado,  había tenido enfrentamientos  con ‘Juancho Dique’, quien  consideraba que el congresista  se estaba apartando de los  acuerdos. Poco tiempo después,  en 2006, los señalamientos de  paramilitares dentro del proceso  de justicia y paz serían la base  para abrir indagación preliminar  en contra de  Cáceres Leal.
     En ese momento se empezaron a  conocer las denuncias de  intentos de soborno por parte de  los paramilitares desmovilizados  alias ‘El Chino y ‘Néver’,  supuestamente para que  cambiaran su testimonios en  contra del expresidente del  Congreso a cambio de una suma  superior a los 100 mil dólares.
     En la conclusión principal de la  Corte, tras analizar las  declaraciones, se señala que “la  Sala, comparte la apreciación de  la defensa cuando piensa que la  simple asistencia a una reunión  con grupos de autodefensas, sin  pacto alguno, no constituye en sí  misma hipótesis de la comisión  del injusto reprochado a Cáceres  Leal.
Sin embargo, no es el caso  de este congresista, ya que al  menos en el encuentro de  Ñanguma hubo acuerdos y  alianzas concretas, de  naturaleza pública, que distan  de una simple mediación  clandestina, la cual, además, no  le corresponde a un congresista  respetuoso del Estado de  Derecho”.
El senador Cáceres negó amenazas contra ‘Juacho Dique’
 El expresidente del Senado Javier Cáceres Leal negó haber amenazado al excomandante paramilitar Uber Enrique Banquéz alias ‘Juancho Dique’, para que cambiara su declaración que lo involucraba con grupos de autodefensas en el norte de Bolívar.
Cáceres Leal manifestó que es falso que por medio de su abogado le haya enviado a ‘Juancho Dique’ una grabación en la que lo amenazaba con extraditarlo e iniciar un proceso judicial en contra de su esposa si no cambiaba su testimonio.
El senador de Cambio Radical, capturado en septiembre de 2010, negó dichas amenazas y desmintió tener el poder para avalar las extradiciones y enjuiciar a una persona.
“Como si Cáceres tuviera influencia en la Sala Penal con los honorables magistrados que hoy lo tienen detenido. Sería importante averiguar porqué este excomandante no fue extraditado siendo un reconocido narcoparamilitar”, se cuestionó el excongresista.