Queja por presuntos ataques sistemáticos a funcionarios del Distrito

09 de abril de 2020 12:00 AM

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Siguen las diferencias entre algunos concejales de Cartagena y el equipo administrativo del alcalde William Dau Chamatt.

Este medio conoció que tras una reunión de comisiones que se hizo ayer en la mañana, de manera virtual, hubo inconvenientes entre el director de Corvivienda, Néstor Castro, y varios cabildantes que le hicieron distintas preguntas respecto al proyecto de vivienda Ciudadela La Paz.

Se supo que el funcionario habría quedado insatisfecho porque considera que no le permitieron expresarse o defender sus acciones en lo atinente al mencionado proyecto. Incluso, que consideró una falta de respeto varias de las expresiones de algunos cabildantes, uno de los cuales le indicó que no sabía del tema de vivienda y que él estaba nombrado “para otra cosa”, dejando entrever que estaría más pendiente a investigar temas relacionados con corrupción en esa entidad.

Así mismo, una fuente indicó que varios de los cabildantes le pidieron que si sabía de algún acto de corrupción en esa entidad, que lo denunciara ante los entes de control, pero que debe tener en cuenta que el proyecto solucionaría el problema de vivienda de muchos cartageneros (se contemplan 1.924 unidades de vivienda). Incluso, que otro cabildante señaló que estaría buscando torpedear el proyecto de vivienda, indicándole que dejara ver cuál era su posición, es decir, si lo tiene a bien o no.

Se sabe que el ambiente se puso más tenso cuando un concejal le indicó que él como cabildante fue escogido por el pueblo y no por un acto de bolígrafo, por lo que Castro exigió nuevamente respeto, indicando que estaba de acuerdo en que el proceso se lleve a Procuraduría, recordando incluso que hace un par de meses envió un oficio al ente de control solicitando acompañamiento para el estudio del proyecto (se estudia un otrosí, pero la empresa constructora dice que no hay garantías). Varios concejales advirtieron que la empresa constructora podría abrir una demanda contra el Distrito.

Se conoció que el director de Corvivienda considera que fue tratado de forma indecorosa y que por ello el Distrito tendría contemplado presentar una queja ante la Procuraduría, pues considera que varios de sus funcionarios estarían siendo víctimas de una persecución sistemática de parte de algunos concejales, “siendo citados constantemente, incluso para tratar temas que no tienen que ver con los motivos por los que el alcalde los citó a sesiones extraordinarias. Esta no es la primera vez que pasa esto con un funcionario, ha pasado con el de Hacienda, con el de Planeación, entre otros”, indicó la fuente allegada al Distrito.

Sin embargo, concejales han señalado que no se trata de ataques contra funcionarios, sino que están en su derecho de hacerles control político respecto a las acciones que ejecutan en sus carteras, y que por ello están en el derecho de preguntar todo lo relacionado con ello.

Habrá que esperar a ver qué pasa, teniendo en cuenta que el Concejo estudia aún uno de los dos proyectos que presentó el alcalde William Dau cuando citó a sesiones extras. Se trata de la rebaja de intereses de varios tributos, como el predial.

El otro proyecto que presentó el alcalde, rebaja de intereses en impuestos relacionados con el DATT, fue archivado por los concejales. Estos consideraron que el motivo por el que se presentó no tenía que ver con la crisis generada con el coronavirus.

Kits de ayudas

De otro lado, ayer en la sesión virtual del Concejo estuvo Fernando Abello, director de la Oficina de Gestión del Riesgo. Concejales pidieron que reorganizara la logística para llevar las ayudas humanitarias de la Alcaldía a un mayor número de familias de la ciudad. Así mismo, los cabildantes le recriminaron por situaciones como la circulación masiva de personas en el mercado de Bazurto, lo que se convierte en un riesgo ante la crisis del coronavirus.

El director de Gestión del Riesgo contó que los rubros destinados para las ayudas humanitarias se invierten en bonos o en la compra de mercados con alimentos y elementos para aseo. Estas ayudas son distribuidas en los barrios priorizados y son entregadas luego de que se reúna un comité integrado por miembros de las secretarías de la Alcaldía, en el que se define la logística para cubrir casa por casa de los sectores elegidos.

César Pión sostuvo que hay que reorganizar y planificar mejor las ayudas para abarcar un mayor número de afectados. Señaló que en Cartagena más de 270 mil personas mantienen a sus familias de la economía informal, afectadas por el confinamiento, que no están recibiendo las ayudas de la Alcaldía. Pidió usar las bases de datos de las personas que viven de la informalidad para llegar de forma efectiva a las familias más necesitadas.

Sobre la adquisición de los mercados y la escasez que empieza a haber en algunos almacenes de cadena, los concejales aconsejaron invertir los dineros de la Alcaldía para obtener los mercados en tiendas y minoristas de la ciudad y no de almacenes de otros lugares del país. “La economía de Cartagena está sufriendo y esos recursos de parte de la Alcaldía se deben quedar en los cartageneros independientemente de que todos seamos colombianos. Bajo sus hombros está que esos barrios no se levanten por hambre, por física hambre”, dijo David Caballero.

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