Política


Reacciones a la reunión entre China y el Pacto Histórico en Santa Marta

Hace unos días, delegados chinos se reunieron con líderes izquierdistas de Latinoamérica en una sesión privada. Esto provocó ciertas inquietudes.

El pasado lunes, una encuentro eclipsó los titulares de los medios de comunicación a nivel mundial. Tras una sonada tensión, que por momentos ha recordado a los tiempos de la Guerra Fría, los presidentes de Estados Unidos y China se dieron un apretón de manos. (Lea: ¿Qué hacían Ernesto Samper, Dilma Rousseff, Evo y Zapatero en Santa Marta?)

En el marco del primer encuentro del G20, Joe Biden y Xi Jinping dialogaron con el fin de armonizar las relaciones bilaterales y bajarle el volumen a los rumores de guerra mundial. El espacio de tres horas, en la isla indonesia de Bali, fue definido como exitoso y las dos economías más grandes del planeta salieron sonrientes. Aunque se agendaron más reuniones por el cambio climático, no hubo consenso en temas como el conflicto entre Rusia y Ucrania, el tratamiento a Irán y a Corea del Norte y el uso de armas nucleares.

Pero, en materia latinoamericana, una reunión el pasado viernes fue igual o más importante para el horizonte político y económico de la región. A orillas también del mar, pero a 18,926 km de Bali, en Santa Marta se encontraron los principales líderes y académicos de la izquierda iberoamericana y congresistas reconocidos del Pacto Histórico. En el mismo recinto: delegados del Partido Comunista chino.

Cumbre con presencia oriental

En la capital del Magdalena se encontró el Grupo de Puebla y rostros reconocidos como los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero, Evo Morales, Dilma Rousseff y Ernesto Samper aparecieron en las fotos para medios. Los cuatro celebraron el espacio como un peldaño clave para la integración regional con tintes progresistas; pero fue Samper el que celebró la presencia de los delegados del “nuevo poder emergente en el mundo”, como describió a la potencia, para debatir sobre las relaciones del gigante asiático con América Latina y el Caribe.

Por su parte, Samper le indicó a El Universal que fue muy interesante establecer un lazo de comunicación entre China y la región. “Para nadie es un misterio que la China se está consolidando como uno de los grandes polos de poder y nuestro interés era indagar cuáles eran las bases de su poder y nos dieron la tranquilidad de que están hablando de temas que compartimos en América Latina como la coexistencia pacífica, la no intervención en los asuntos internos de los países o lo que llaman ellos la prosperidad común, que es para nosotros la inclusión social”, develó.

Sin embargo, la senadora del Centro Democrático, María Fernanda Cabal, expresó a este medio que le preocupa esta eventual relación porque es muy “peligrosa”. “El Partido Comunista Chino es el mismo partido que reprime a sectores de su población como los uigures, que prohibe que los ciudadanos tengan acceso a redes sociales como Facebook o Instagram, que no permite que periodistas entren y cubran el desastre económico que viven, y que mintió al mundo sobre la pandemia”, expuso.

Y subrayó: “Parece que Samper y el Pacto Histórico son unos farsantes que nunca han tenido un compromiso real con los derechos humanos, como la libertad de expresión y de pensamiento. Por eso prefieren a China como socio estratégico”.

Pero Samper piensa diferente: “Ellos han crecido sistemáticamente. Solucionaron el hambre y hay 800 millones de personas que comen tre veces al día. Y ahora son potencia comercial y abanderan un salto tecnológico que tiene que ver con la intercomunicación, la digitalización y la inteligencia artificial, por lo que queríamos era tener una visión política de todos estos saltos que de alguna manera han estado liderados por el Partido Comunista chino, que es el partido más grande del mundo con alrededor de 100 millones de personas”.

Para el expresidente Samper, para integrar la región no se trata de desligarse de Estados Unidos, pues “es un socio comercial muy importante”, pero sí se debe comenzar a diversificar la agenda internacional para introducir temas que “lamentablemente no están en la agenda que proponen los Estados Unidos, como el tema de la migraciones, la biodiversidad, el respeto a los derechos humanos o la corresponsabilidad en la lucha contra las drogas”, expresó.

La ideología, el problema

Para el expresidente de Colombia, Iván Duque, el problema no es tener relaciones o no con China, pues afirmó a El Universal que en su mandato hubo buena relación con ambos países. “La integración de Latinoamérica se puede dar sin caer en el populismo o en las ideologías. ¿Cómo desligarnos de Estados Unidos si es nuestro principal mayor inversionista extranjero y a donde van principalmente nuestras exportaciones. Es el país con el que llevamos 200 años de relación, con el que tenemos un tratado de libre comercio que beneficia a cientos de miles de empresas y es nuestro principal aliado en materia de seguridad. Por lo que me parece un absurdo promover un distanciamiento. Son opiniones que solamente quedan en la mente de los que les quitaron la visa hace muchos años”, aseveró Duque.

Según el exmandatario, la integración regional debe pasar por fortalecer el comercio interregional, el cuál es mínimo en América Latina, según su concepto.

“Por otro lado, se debe homogeneizar normas de inversión y, por último, concentrarnos en temas tan importantes como el turismo regional, la seguridad alimentaria, la producción de alimentos de manera masiva y posicionarnos como un hub estratégico de energías renovables no convencionales, abriendo el camino al hidrógeno verde”, propuso Duque.

En el tema de la ideología china hablando español, la senadora Cabal considera que su potencial influencia es gravísima. “Los chinos vienen con chequera a países que necesitan inversión. Ya tienen casi todos los puertos del Pacífico. Necesitan los del Ecuador y por eso se especula que patrocinan la crisis de ese país. Además han sido denunciados desde el gobierno Trump de quedarse con los datos de las personas y hacer espionaje a través de sus propias redes y sus sistemas de comunicación. China es un jugador estratégico y va tomando ventaja sobre los Estados Unidos gracias a gobiernos demócratas que han permitido que esto suceda y han frenado la presencia estratégica —militar y civil— norteamericana.

La academia, con posiciones encontradas

Al respecto de la eventual inmersión china en la región, la politóloga y docente de la Universidad del Norte, Angélica Rodríguez Rodríguez, considera que en materia comercial esta influencia no sería nada nuevo. “China se ha convertido en uno de los socios más significativos para el país, no podemos olvidar que tenemos un convenio marco de cooperación económica que está vigente desde 1985. Tenemos múltiples convenios bilaterales y también tienen mucha inversión en Colombia en sectores como el petrolero y en la construcción, por ejemplo: de la primera etapa del metro de Bogotá”, expuso.

Y agregó: “Además, desde China ha habido mucha cooperación científica y técnica que ha fomentado la movilidad académica o que se ha reflejado en acuerdos de construcción de centros tecnológicos. No obstante, y aunque haya potenciales ventajas como el aumento del turismo chino en la región, siempre prevalece sobre la mesa la situación de derechos humanos en China y eso siempre desata ciertas tensiones frente a uno de los socios más importantes para nosotros, sin lugar a dudas: Estados Unidos”.

Por otro lado, para el analista político Agustín Leal Jerez, las propuestas del Grupo de Puebla provocan ciertas inquietudes pues para él no es fácil desligarse de los lazos con Estados Unidos, una relación de vieja data y construcción. “Somos aliados naturales por cercanía geográfica e histórica. Siempre hemos girado en torno a los Estados Unidos porque en Latinoamérica no hemos entrado en una fase productiva, pues somos países de economías extractivista o de materias primas; sin embargo, no es malo tener comercio con China, pues nuestras economías no deben girar en torno a un solo eje y fortalecerse con relaciones con China, Estados Unidos y Europa”, puntualizo.

En el ámbito político, para Leal sí hay banderas rojas. “Entregarle todo los campos de nuestra sociedad económica como la seguridad nacional o el manejo de los servicios público si puede traer complicaciones futuras, pues es conocido que Xi Jinping apoya dictaduras como Venezuela, Rusia, Irán y Corea del Norte, y también está el riesgo de perder nuestros valores occidentales y representativos ante una potencia tan hegemónica como es China. Un escenario peligroso”, aseguró.

Comentarios ()

 
  NOTICIAS RECOMENDADAS