La historia se inició en el pueblo de Ciénaga, Magdalena, cuando Francia Rosalía, salió para Cereté a buscar a su madre y dejó a sus dos hijos al cuidado del padre pero este, sin decir nada, los abandonó.
Cuando la mujer regresó a Ciénaga supo que ya no tenía marido y tras medio ubicar a sus hijos regresó a Cereté a visitar a su madre quien estaba enferma.
Trabajó, pidió limosnas y pese a ello su situación económica era precaria, razón por la cual escuchó el consejo de una amiga quien le dijo que entregara a sus hijos en adopción.
Sus hijos tenían un alto índice de desnutrición y antes que se fueran a morir de hambre decidió entregarlos al Bienestar Familiar.
Fue así como Pablo Emilio y Leiner de Jesús Castillo Figueroa, como se llamaban en ese momento, terminaron viviendo en Holanda, luego que fueran vistos por sus padres adoptivos en un hogar sustituto en Barranquilla.
¿Cómo los encontró?
Una fundación holandesa comenzó la búsqueda, por solicitud de Pablo Emilio y Leiner, e iniciaron una serie de investigaciones.
La embajada holandesa contactó al secretario de gobierno de Cereté, Pedro Velásquez Guerra, y por medio de este a una líder comunal del barrio Santa María, Melvis Tabares.
Uno de sus hijos se había quedado con el registro civil y de allí sacó los datos que necesitaba para buscar a su mamá.
Con el pasar de los años Francia Rosalía Figueroa Lora, tuvo dos hijos más. Se trata de Luis Carlos y Maires Sofía Mejía Figueroa quienes, se mostraron satisfechos con sus nuevos hermanos europeos.
Los colombianos nacionalizados en Ámsterdam, Holanda, les solicitaron a representantes de su país la posibilidad de viajar a Cereté pero les negaron la posibilidad y solo les permitirán llegar hasta Bogotá.
El reencuentro entre la madre y sus dos hijos será en la capital de la República.
