Atlántico


Barranquilla por permitir partido de fútbol quedó en el ojo del huracán

La realización del partido por Copa Libertadores de América entre Junior y River Plate, hizo que muchos jóvenes se opusieran, lo cual terminó en desmanes en la ciudad.

JUAN MANUEL CANTILLO ARRIETA

12 de mayo de 2021 09:56 PM

Desde que la Confederación Sudamericana de Fútbol aprobó que Barranquilla sería la sede de varios partidos por Copa Libertadores, muchas personas, en especial los jóvenes, se opusieron, alegando que las condiciones sociales por las que atraviesa Colombia no estaban dadas para este tipo de espectáculo.

Desde ese mismo momento varios colectivos de juventudes de Barranquilla se convocaron por las redes sociales para tratar de impedir el juego, alegando que estaban de desacuerdo con el encuentro deportivo porque consideraban que no debía realizarse debido a la situación social por la que está pasando Colombia. Al tiempo que afirmaban que eran solidarios con las familias de los muertos que han dejado las manifestaciones sociales a lo largo y ancho país.

El alcalde de Barranquilla, Jaime Pumarejo, bien temprano este este miércoles dio a conocer que el partido se jugaba y que la Administración Distrital garantizaba la seguridad para que el cotejo entre Junior y River Plate se disputara. Como en efecto de se hizo, pero a un costo grande. Porque los jóvenes, pese a la presencia del Esmad, que los dispersó lejos del escenario, ellos siguieron haciendo sus escaramuzas por las calles aledañas, provocando que los del orden público lanzaran bombas lacrimógenas, cuyo humo fue arrastrado por el viento hasta dentro del escenario, lo que provocó que el encuentro se detuviera por unos minutos.

El partido se jugó. Junior y River Plate empataron 1-1, con goles de Miguel Ángel Borja y Pablo Díaz, respectivamente. Pero el costo que dejó para la ciudad fue grande. Porque Barranquilla fue tendencia nacional e internacional por la información que se transmitía por las redes. Los jóvenes, tras no lograr su objetivo de detener el encuentro, salieron a marchar por otros sitios de la ciudad, creando el caos e incertidumbre en la ciudadanía. En especial por los barrios por donde pasaban los manifestantes y los miembros de la Policía, que trataba de impedir el vandalismo.

Los enfrentamientos llegaron a muchos lugares. Los manifestantes hacían fogatas en medio de la calle, que luego eran apagadas por los miembros del Esmad, que los escoltaba por donde la protesta iba pasando para evitar que hubiese daños en las edificaciones y centros comerciales.

Los jóvenes se convocaron a unas dos cuadras del estadio Romelio Martínez a las 3:00 de la tarde. Y desde las 4:40 o menos se empezaron las primeras escaramuzas. Faltando al menos dos horas para el compromiso entró a actuar el Esmad, porque algunos de los manifestantes lanzaron piedras contra unos agentes de Policía.

Lea aquí: Esmad dispersó plantón que pretendía impedir partido Junior-River Plate

Desde ese momento empezaron los enfrentamientos. Unos con piedras y otros con las bombas lacrimógenas. El objetivo de las autoridades era despejar el área para que el partido se jugara. Se logró. Pero hasta este momento de la redacción de esta nota siguen los enfrentamientos en las calles de Barranquilla, que queda en el ojo del huracán, porque hasta ahora solo se conoce de un joven herido en la cabeza en las horas de la tarde, con una piedra, pero lo que haya sucedido en las horas de la noche no se conoce ni se ha informado al respecto.

Habrá que esperar si lo sucedido este miércoles en Barranquilla tendrá alguna repercusión internacional para la ciudad y para el país.

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