Bolívar


“Ahora somos zona industrial y no lo sabíamos”: habitantes de Paiva

Desde hace años, los habitantes de la vereda se sienten abandonados por la administración local, regional y nacional. Piden proyectos de inversión social.

WENDY CHIMÁ P.

18 de octubre de 2021 12:00 AM

Bienvenidos a Paiva” y “Poliducto Cartagena – Baranoa, transporte de hidrocarburos”, son los dos letreros ubicados en la entrada de esta vereda del municipio de Santa Rosa de Lima.

Una vía en línea recta, de arena, nos indica el camino que debemos tomar. A escasos dos metros nos encontramos, del lado izquierdo con la institución educativa de Paiva y del lado derecho la primera casa-finca, donde los campesinos de la zona nos esperan para expresar la preocupación sobre sus tierras. “No sabemos qué pitos tocamos nosotros aquí”, es lo primero que dice Rubén Darío Cabeza, campesino de la zona desde hace 35 años. (Le puede interesar: La tranquilidad de Paiva se ha vuelto un arroz con mango)

Ese sentimiento es el mismo que tienen las más de 70 familias que residen en esta comunidad, que, aunque se dedican al cultivo de mango, plátano, yuca, maíz y limón; se enteraron hace poco y, por uno de los líderes, que pasaron de ser una zona agrícola a ser una zona industrial.

70
familias habitan la vereda y tienen como principal actividad económica la agricultura.

Edilberto Cabeza, campesino y técnico agropecuario de la región, explicó que tenía un proyecto en la finca de su padre, pero para desarrollarlo debía tener un certificado fitosanitario, el cual es expedido por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA). “Cuando estaba en ese proceso, también me pidieron el certificado del suelo, y fue cuando me dijeron que ya no estábamos en una zona agropecuaria, sino industrial, lo que limita mi proceso en el proyecto. Aquí en la comunidad no habían socializado ese cambio en el Plan de Ordenamiento Territorial”, explicó Cabeza.

Esta noticia fue, por decirlo de algún modo, la última gota que aguantó la comunidad, pues según comentan, desde hace tiempo se vienen sintiendo afectados por las empresas que han ido llegando a la vereda.

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Lo ocurrido

La comunidad indica que desde hace años, grandes empresas han llegado a Paiva con proyectos económicos que son para beneficio de otras comunidades y no para ellos. “Estamos quedando en el centro de estas empresas como Ecopetrol, Promigas y Cenit, que tienen aquí unas tuberías que pasan por todo nuestro territorio. Hay redes eléctricas, vienen otras plataformas petroleras, el aeropuerto frente a nuestra entrada, en fin muchos grandes proyectos que hasta ahora lo único que harán es seguir desplazando a los campesinos”, explicó Cabeza.

Los campesinos señalan que pese a que hay muchas iniciativas, a ellos no les han brindado ningún proyecto de inversión social acorde con su economía, que es sembrar la tierra. “Todo este impacto que hay en la zona cae sobre nosotros, ya que no estamos viviendo igual que antes. Ya los humedales se han secado y es difícil mantener las cosechas por todas las extracciones que hacen”, afirman.

Paiva hace parte del municipio de Santa Rosa de Lima.

Debido a esto, a algunos campesinos no les ha quedado de otra que salir de sus tierras y dejarlas olvidadas o venderlas. “No podemos decir que no han hecho una que otra cosa, pero no es garantía para nosotros, porque ellos pueden ofrecer empleos por unos meses, pero no es lo mismo. Al pasar ahora a ser una zona industrial, prácticamente lo que hemos hecho toda la vida, se podría decir, que ahora es ilegal”, comentó Rubén Darío.

Kendy Torres es más enfática y afirma que lo que piden es una mejor calidad de vida. “Lamentablemente la única solución que algunos han tenido es vender sus tierras, pero no podemos permitir que esto siga pasando, pues sin el campesinado y sin los cultivos no hay alimentos”, dijo.

Por su parte, Hernán Zárate indicó que lo principal es reestructurar los cultivos. “Estos árboles de mango ya están viejos, necesitamos cambiarlos, necesitamos la siembra de plátano, de yuca, la tecnificación de las tierras. Los insumos están muy caros para nosotros estar comprándolos, porque no tenemos para eso, por eso necesitamos que el Gobierno meta mano y nos ayude”, finalizó.

Habla la Gobernación

El Universal conversó con Adriana Trucco, secretaria de Agricultura de Bolívar, sobre el cambio del uso del suelo de Paiva, a lo que señaló que en la dependencia no registran ninguna solicitud de acompañamiento o consulta sobre el tema de parte de la comunidad. “Tocaría revisar la documentación a la que hacen referencia y sus alcances, destacando que el ordenamiento territorial en primera instancia es competencia de los municipios”, manifestó.

Trucco añadió que el departamento no ha cambiado el uso del suelo, por lo que el caso que se menciona debe analizarse. “Sería necesario que ellos nos hagan llegar la solicitud de acompañamiento para apoyarlos en la revisión de su caso e interpretación de los alcances del uso del suelo, en aras de mirar a qué condiciones excluyentes hacen referencia”.

Por último, expresó que desde la Secretaría estarán atentos a validar los hechos para apoyar a los agricultores en la búsqueda de alternativas para la ejecución de sus proyectos productivos.

¿Qué dicen las empresas?

Ante las denuncias de esta comunidad, Ecopetrol señaló que no tienen operación en la zona. Por su parte desde Cenit, indicaron que han estado trabajando con la comunidad y la alcaldía del municipio en diferentes proyectos en beneficio de los habitantes.

Por último, en el caso de Promigas, indicaron que desde que iniciaron el proyecto en esta zona de Bolívar, han realizado inversiones como la dotación del puesto de salud ($43 millones); un curso de primeros auxilios ($15 millones); mejoramientos en la escuela con pintura, dotación de ventiladores, sillas, mesas y material didáctico ($6 millones); mejoramiento de las vías de acceso a Tabacal por compensación de la consulta previa ($480 millones); construcción de un parque infantil ($65 millones) y el programa ‘Manos al Campo’ ($150 millones).

Otras problemáticas

La comunidad asegura que pese a que tienen una planta de Promigas en sus terrenos, no cuentan con el servicio de gas. “Nos toca comprar un cilindro que cuesta $77 mil y alcanza justo para el mes, pero yo creo que nos sale más rentable que nos pongan el servicio si aquí mismo tenemos una planta de esta empresa”, comenta Yovany Ortiz, quien añade que tampoco tienen agua potable. Asegura que una pimpina de agua de 20 litros cuesta $500, pero que muchas veces eso no es suficiente. “Como en una casa vivimos siete personas o más, eso no alcanza, por lo que a diario muchos se están gastando entre $12 mil y $15 mil, sino es más”, expresó.

Hernán Zárate, complementó diciendo que en el colegio hay un pozo que hizo la Gobernación pero que está abandonado. “Está capacitado para darle agua a toda la región pero no funciona”.

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