Bolívar


Bolívar, el departamento con más muertos por corralejas

Así lo reveló un informe realizado por el Centro de Estudios Políticos y Socioculturales del Caribe, Cepsca, desde el 2010 hasta el 31 de marzo de 2019. Esto dicen animalistas y empresarios sobre esta festividad.

Bolívar, el departamento con más muertos por corralejas

Desde el 21 hasta el 25 de marzo, se celebraron en el municipio de Arjona, Bolívar, las populares corralejas en el marco de las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Candelaria.

En los cinco días de faenas taurinas más de 30 personas resultaron heridas, 20 de ellas, según la Defensa Civil, presentaron lesiones de consideración. Uno estuvo grave por la exposición de vísceras.

Y es que estas festividades, donde manteros, caballistas, garrocheros y banderilleros tratan de lidiar a un toro en un redondel de arena, se realizan en gran parte de las poblaciones de la Costa Caribe desde hace más de un siglo.

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Sangre en la arena

Un estudio realizado por el Centro de Estudios Políticos y Socioculturales del Caribe, Cepsca, evidenció que desde el 2010 hasta lo corrido del 2019, 65 personas han dejado su vida en el ruedo.

La mayoría ha muerto por cornadas de toros y algunos de manera accidental (garrocheros, que montados en sus caballos, murieron al caerse del animal en la celebración). Todos los muertos son del sexo masculino y las principales víctimas son los jóvenes de 18 a 23 años.

Eso no es todo, el informe de Cepsca reveló que el departamento con mayor número de muertes es Bolívar, con 22 fallecidos, seguido por Córdoba (15) y Atlántico (10).

En Bolívar, el municipio con más víctimas mortales es Arjona, con 5 muertos. Sin embargo, otros dos departamentos que no son del Caribe, y que celebran corralejas, también registran muertes en estas celebraciones: Caldas (Riosucio) y Antioquia (Carepa, Necoclí y Caucasia).

Pero no solo es la sangre humana que queda en la arena, decenas de toros y caballos mueren durante las faenas.

Uno de los casos más recordados es la brutal muerte de un toro a patadas, pedradas, golpes con palos y puñaladas, propinadas por unas veinte personas durante las fiestas de Turbaco en el año 2015, el cual indignó al país y provocó reacciones de los ministerios de Cultura y del Ambiente, que lo consideraron una “barbarie”.

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¿Tradición o comercio?

Las muertes durante estas festividades populares han provocado que la tauromaquia y demás prácticas similares con animales, sean tenidas por algunas personas como episodios de violencia y crueldad animal.

Jaime Pineda Méndez, director ejecutivo de Cepsca, sostuvo que la cifra de fallecidos en corralejas “es un indicador aproximado del grado de violencia cultural que resulta en estas celebraciones, lo cual desprestigia los arraigos por los cuales se defiende la misma y llevan al debate de la regulación de estas celebraciones”.

Alberto Zabaleta, en su libro Turbaco en la historia, aseguró que las fiestas taurinas “se han convertido en un espectáculo grotesco, donde cientos de gentes alicoradas se divierten con alevosía. Infieren a la res crueles maltratos con piedras, palos, botellas y cuanto instrumento ofensivo tengan a la mano. Más que diversión, mucho menos que arte, nuestras corralejas son, a la inversa, una moderna versión del circo romano”.

Por su parte, el animalista Juan Carlos Cárcamo manifestó que a raíz del maltrato animal que se vive durante estas festividades, el Juzgado 12 Administrativo del Circuito de Cartagena ordenó el pasado 12 de marzo a los alcaldes de Turbaco y de Arjona que en el término de tres meses “diseñen, adopten y ejecuten medidas que garanticen que las especies animales que son utilizadas en las corralejas reciban protección especial contra el sufrimiento y el dolor”. Esto luego de que el Tribunal Administrativo de Bolívar, en fallo de segunda y definitiva instancia, confirmara la sentencia proferida en mayo de 2017.

Por otro lado, están las personas que defienden las fiestas bravas y sostienen que estas sí son manifestaciones culturales.

Julio Miguel Quintana Puello, quien ha sido tres veces presidente de la junta organizadora de las corralejas en Turbaco y siempre está muy cercano a las celebraciones, manifestó que estas son un arraigo cultural de más de un siglo.

Explicó que anteriormente, si bien existían otras actividades en torno a las fiestas patronales, sobre las corralejas se volcaba gran parte de la atención de los pueblos, que se unían para que cada año se convirtieran en realidad.

Sin embargo, desde los años 80 aproximadamente distintos empresarios asumieron el patrocinio y montaje de las corridas. Hoy estas festividades no tienen ninguna financiación por parte de las autoridades municipales.

“Los empresarios solicitan a los alcaldes de los municipios el permiso para hacer las corralejas. Estos ya tienen su infraestructura, su madera y sus toros, sin embargo, con la junta organizadora, que nombra el alcalde de turno, se reúnen para determinar el programa de las faenas taurinas. Los empresarios aportan alrededor de 300 millones de pesos para la contratación de toros, manteros, garrocheros, las bandas, el terreno y los impuestos para las corralejas”, detalló Quintana.

En cuanto al maltrato que algunos animalistas afirman sufren los toros y caballos durante las corridas, Julio Miguel Quintana sostuvo que actualmente a los animales sí se les protege durante las faenas.

“Para garantizar la seguridad de los animales dentro del rodeo, durante las recientes corralejas de Arjona se contrató una brigada de alrededor de 30 o 40 personas, quienes estuvieron atentas al estado de toros y caballos. Además de ello, este año se hizo doble redondel para evitar que se introdujeran elementos para maltratar a los animales. Inclusive se controló que las personas que iban a tener acceso a los palcos no subieran botellas de vidrios”.

Pese a esta polémica, el pasado 26 de marzo en sala plena, la Corte Constitucional dejó en firme las disposiciones de la sentencia C-666 de 2010, que indica que las actividades relacionadas con la tauromaquia, las riñas de gallos, el coleo y las corralejas son consideradas como arraigo cultural colombiano.

En la decisión que confirmó el tribunal, se especifica que estas únicamente podrán realizarse en aquellos municipios o distritos en los que constituyan una tradición regular, periódica e ininterrumpida.

Sin embargo, estipula que debe establecerse un proceso de adecuación para que estas expresiones eliminen las conductas “especialmente crueles”.

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Lo que dejaron las corralejas de Arjona

Alberto Barrios, empresario que organizó las corralejas en Arjona, aseguró que esta festividad dinamiza la economía de los municipios o corregimientos que tienen como tradición la fiesta brava.

Indicó que las realizadas en el municipio bolivarense fueron fuente de unos 400 empleos directos, generados por todas las actividades que se desarrollan alrededor de las corralejas.

Barrios agregó que durante las fiestas se llega a mover unos 3.000 millones de pesos en la economía local, lo que significa ingresos para las arcas de los municipios por el tema de permisos e impuestos.

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