Bolívar


De la alegría al dolor: la historia de resiliencia de una arjonera

Perder a dos de sus cinco hijos de manera violenta ha hecho que Lenis Miranda, a quien llaman Lelo, por cariño, vea la vida de manera diferente. Esta es su historia.

JULIO CASTAÑO BELTRÁN

19 de octubre de 2021 12:00 AM

Desde el 23 de noviembre de 2002, Lenis Miranda Bello no asiste a los conciertos de música católica en Arjona. No porque no los hagan, sino porque cada vez que los recuerda trae a su mente la imagen del cuerpo de su hijo tendido en el piso y bañado en sangre. Tampoco recorre las calles por las tardes, vendiendo el pan que antes una panadería le suministraba para poder mantener a su familia.

Lelo, como la llaman por cariño sus conocidos, se alistó temprano ese día. Estaba muy alegre y a las 3 de la tarde salió de su casa, en la calle principal del barrio Nuevo Porvenir. Se despidió de sus siete hijos y se fue a participar en la convocatoria que hizo el párroco Agustín Villar, con la que buscaban obtener recursos para mejorar las bancas del templo. La fiesta que organizaron era amenizada por la cantante Elvira Piña y más de mil personas disfrutaban en el sitio.

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Mientras alababa a Dios, en el Club Carey –hoy convertido en un colegio–, al otro extremo del municipio cuatro balazos acababan con la vida de su hijo. El reloj ya marcaba las 7:30 de la noche.

Eso ocurrió a solo dos cuadras de su casa, cuando César Almeida Miranda, quien para entonces tenía 23 años, estaba sentado en la jardinera de un árbol de caucho, en el barrio El Tanque de esa misma población.

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Ese día Lelo cantó y bailó como nunca. Y cuando se cansó, decidió tomar camino para volver a su hogar; sin embargo, en inmediaciones de la plaza principal su amiga Martha Díaz le interrumpió el paso y le dijo que a César lo habían acuchillado. En un segundo la mujer pasó de la alegría al dolor.

“Cuando mi amiga expresó eso, dentro de mi mente se tejieron varias ideas vanas, sentí una corazonada que no me falló, porque el amor de madre no tiene límites. Supe que a mi hijo lo habían asesinado, que no estaba herido.

Caminé sin rumbo, al rato otra persona en la avenida Simón Bossa me confirmó sobre la muerte. Me dio de todo, porque en un momento cantaba y al instante la tristeza me embargó, la que no he podido superar”, dijo.

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No recuerda cómo llegó al sitio del hecho, solo que en el suelo abrazaba el cadáver de César, quien yacía boca abajo en medio mucha sangre. El lugar se llenó de muchos curiosos y en medio de murmullos se escuchaban varias versiones. Ahí estaban dos patrulleros de la Policía en espera de que llegara el resto de la unidad encargada de ese tipo de diligencias. Ella no permitió que el cuerpo fuera llevado a Medicina Legal.

Una de las personas presentes se le acercó y le dijo que al lugar llegó un motorizado y llamó a su hijo por su apodo: ‘Chicho’. Él atendió el llamado y el parrillero bajó y le disparó. César recibió cuatro impactos de bala: uno en la cabeza, otro en un brazo, el pecho y uno más en la espalda.

Después de un tiempo me enteré que mi hijo fue asesinado por orden de paramilitares, en medio del conflicto que se vivía en el país”.

Lenis Miranda

“Yo no tenía ni un peso para costear el sepelio, pero el sacerdote Agustín, con los fondos del concierto, destinó una ayuda de 150 mil pesos, con lo que me alcanzó para todos los preparativos. Mucha gente de Arjona se sumó porque me conocen y saben la situación económica que siempre he vivido”.

Cuenta que desconocía las causas del ataque, que César se dedicaba a vender plátanos y realizaba diversos oficios. Añade que siempre estuvo muy pendiente de ella y con lo que se ganaba le aportaba para su manutención.

Reconoce que estaba metido en peleas y lo atribuye al carácter fuerte que tenía. Por ello creía que la muerte podría estar relacionada con alguna riña.

“Después de un tiempo me enteré que mi hijo fue asesinado por orden de paramilitares, en medio del conflicto que se vivía en el país. En las audiencias del proceso de Justicia y Paz fue reconocido por los comandantes del bloque que operaban en la zona y la razón por la que actuaron, según ellos, fue porque supuestamente César me pegaba, versión que no compartí, porque es totalmente falso. Él era muy respetuoso conmigo y si alguien me faltaba el respeto, salía al paso en mi defensa”.

Recalca que cinco años después, a través de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, le entregaron una compensación económica a la esposa y a su hija, pero que el proceso continúa.

“La Unidad de Víctimas y la Fiscalía me han escuchado en audiencias, pero no han definido el resto de la reparación a la que tengo derecho. La abogada a la que le entregué el poder renunció, argumentando haber recibido amenazas de muerte”, aseguró Lelo.

Lenis tuvo siete hijos, de los cuales solo le quedan dos. Dos de sus retoños murieron en hechos violentos y tres por causas naturales.
RESILIENTE

Lenis se considera una mujer fuerte, porque de los siete hijos que parió, solo le quedan dos. Perdió uno más en otro hecho violento y al resto los ha visto morir por causas naturales, al igual que a su esposo Roberto Almeida, quien falleció hace 20 abriles.

A sus 68 años, considera que ser emprendedora le ha aportado mucho para su formación. Todos los días, desde las 7 de la mañana hasta las 2 de la tarde, trabaja como empleada doméstica. Luego regresa a casa, donde le puede estar esperando una porcelana de ropa para lavar que le lleva alguna persona que la contrata. O tal vez, una cantidad de ingredientes para preparar platos típicos que hace por encargos para alegrar fiestas. Ella dice que estas comidas las hace por amor, más que por dinero, pues esta es su única forma de mantenerse distraída y así evitar el recuerdo de haber despedido a cinco de sus siete retoños.

Otro dolor
Once años después de la muerte de César, a Lenis le tocó soportar otro dolor. El 13 de abril del 2014 su hijo Luis Carlos fue asesinado en Venezuela. El muchacho solo tenía 25 años y el hecho nunca se aclaró. Entre lágrimas, la atribulada madre recuerda que solo sabe que tenía problemas relacionados con varias riñas en Arjona, en una de las cuales resultó muerto un joven.
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