Bolívar


Padres del soldado de El Carmen secuestrado le mandan mensaje de apoyo

LEONEL QUINTANA MOUTHÓN

21 de noviembre de 2014 11:35 AM

El 28 de septiembre de 2014 fue la última vez que Aleja Capela Leguía vio al tercero de sus cinco hijos.

Acababa de compartir un mes y medio con él, en su casa, en el barrio 1 de Mayo de El Carmen de Bolívar, donde residen desde el 2000, después de ser desplazados por la masacre de El Salado (vivían en la vereda El Bálsamo de ese corregimiento).

El soldado profesional aprovechó que estaba de permiso no solo para disfrutar con su familia, sino para proponerle matrimonio a su novia Yoselín Osorio Contreras, de 18 años.

El joven estaba feliz, anunciaba que seguiría trabajando con las mismas ganas para reunir el dinero de la boda. Entró a las filas del Ejército en 2012, y fue secuestrado por las Farc el 9 de noviembre en Tame, Arauca.

“Los primeros cinco días fueron de una angustia tremenda porque no sabíamos nada de él, un coronel nos llamó a decirnos que estaba desaparecido, prácticamente yo no comía, me vine a recuperar después de que confirmaron que estaba secuestrado. En las noches casi no duermo, pienso que debe estar desesperado por mí, se debe estar preguntando qué pienso de todo esto”, afirmó la madre del soldado.

La mujer, un ama de casa de 49 años, y quien cose de vez en cuando en una vieja máquina, le dijo a Q’hubo en el patio de su casa que al principio no estaba de acuerdo en que su hijo prestara el servicio militar.

“Me daba miedo, nunca quise eso para él porque me acordaba de tantas cosas que se ven en la televisión, no quería que me fueran a dar una mala noticia, pero él finalmente tomó su decisión y me tocó respetarla”, confesó Aleja Capela.

GALLOS DE PELEA, SU AFICIÓN

Paulo César Rivera Capela tiene 24 años, estudió hasta primero de bachillerato, perdió ese año y aunque lo repitió no logró pasarlo. Entonces prestó el servicio militar en el Batallón de Ocaña (Norte de Santander) y decidió ser un soldado profesional.

Antes de eso, hacía peleas de gallos en las calles de El Carmen de Bolívar con sus amigos, un grupo de muchachos que apostaban gaseosa y pan para entretenerse.

“Tuvo hasta 12 gallos grandes y crías de todas las especies en una finquita que tengo, se fueron regalando a sus amigos, para que los conservaran, hacía peleas aficionadas, nada grandes, esa era su única afición”, afirmó César Augusto Riveras Barrios, su padre, un agricultor, dedicado a la siembra de tabaco, ñame, yuca y ajonjolí.

Paulo César, según contaron sus padres, es un hombre de pocas palabras, que no toma alcohol y no fuma, y una persona muy juguetona.

“Siempre que está de visita nos acostamos en la cama y me abraza, se me sube, es muy cariñoso, esas son las cosas que más extrañamos”, asegura su madre, quien ha emprendido una cadena de oraciones con otros familiares, amigos y vecinos de El Carmen de Bolívar para tenerlo de vuelta.

PREPARAN EL RECIBIMIENTO

Voceros de países garantes revelaron que el Gobierno y las Farc ya acordaron las condiciones para la liberación de cinco secuestrados, entre ellos Paulo César.
Su padre aseguró que este es un gesto que fortalecerá el proceso de paz que se adelanta en La Habana.

“Es una noticia muy alentadora, era lo que estábamos esperando. Estamos felices, lo queremos de regreso para recibirlo con sancocho trifásico, a él le gusta mucho la sopa, el arroz, el suero y las tajadas”, comentó alegre el agricultor.