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Estudio a enjuague bucal comprueba su alta eficacia contra gérmenes

Biólogos moleculares de Unisimón de Barranquilla participaron en el estudio con expertos de España, México, Italia y Estados Unidos.

EL UNIVERSAL

19 de enero de 2022 01:50 PM

Los enjuagues que incluyan en su composición al D-limoneno, una sustancia extraída de la cáscara de los cítricos, pueden reducir en un 99,99% la presencia del SARS-CoV-2 en la boca de las personas.

El hallazgo hace parte de las conclusiones de una investigación realizada por científicos colombianos de la Universidad Simón Bolívar, en Barranquilla, con expertos de Gijón (España), la Universidad AME de Monterrey (México), la Universidad de Milán (Italia) y la Universidad de Michigan (Estados Unidos).

“Encontramos una importante reducción de más del 99,99% de la carga viral del virus SARS-CoV-2 al utilizar una solución que contiene D-limoneno y CPC (cloruro cetilpiridinio), lo cual es un hallazgo de gran ventaja en comparación con otros enjuagues bucales incluidos en el estudio”, expuso el análisis publicado en la revista especializada Healthcare.

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Para el hallazgo, los investigadores del Laboratorio de Virología de la Universidad Simón Bolívar de Barranquilla, Antonio Acosta Hoyos y Yesit Bello Lemus, se idearon un ensayo bioquímico que determina los efectos que producen en el SARS-CoV-2 algunos enjuagues bucales presentes en el mercado.

“El ensayo pretende medir la estabilidad de la membrana lipídica del virus y la protección que le brinda al genoma viral”, explicó Acosta, director del laboratorio y PhD en Biología Molecular, científico líder del trabajo.

Los resultados mostraron que un enjuague bucal que contenga D-limoneno, aceites esenciales y CPC reduce la carga viral en la boca hasta por 5 horas.

El D-Limoneno tiene actividad antiviral debido a su naturaleza: es un desengrasante. Esta propiedad rompe la membrana fosfolipídica (grasa, básicamente) que envuelve a los virus como el SARS-CoV-2. Roto el envoltorio, donde está la proteína Spike, el RNA del SARS-CoV-2 queda expuesto y se degrada fácilmente. Además, no puede adherirse a las células humanas ni replicarse en el organismo.

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“No es un tratamiento, no es una vacuna, sino una nueva opción que puede reforzar las medidas de bioseguridad contra el COVID-19, como el uso del tapabocas y el lavado de manos”, recalcó Enrique Jadad Bechara, odontólogo y rehabilitador oral colombiano, coinventor del producto.

UNA IDEA EN PANDEMIA

Xyntrus fue creado en 2020 para proteger en principio a los odontólogos, que eran de los profesionales con mayor riesgo de infectarse porque en su labor están expuestos a la saliva de sus pacientes, una de las fuentes más importantes de SARS-CoV-2 con una tasa del 91,7%.

Luego de una exhaustiva revisión bibliográfica sobre enjuagues bucales y el COVID-19, y de advertir que no había un producto efectivo contra el virus, Jadad contactó al gerente de laboratorio Brix Medical Science, Juan Ignacio Zagari, y junto con el ingeniero bioquímico Mauricio Dobboletta, CEO del fabricante, resolvieron crear uno que incorporara un desengrasante natural.

Las primeras muestras de Xyntrus fueron enviadas a la Universidad de Buenos Aires, pero la carrera mundial estaba centrada en la producción de vacunas. La opción fue testear con bacterias, hongos y levaduras. Después con el herpes simple, un patógeno recubierto por membrana de grasa, igual que el SARS-CoV-2. Los resultados de ambos ensayos indicaron una efectividad mayor al 99,99%.

“Brix Medical Science patentó en Estados Unidos la EBE technology, una biotecnología que estabiliza biomoléculas complejas como el D-limoneno y aumenta su actividad de desengrasante”, comentó Jadad, nacido en Montería y radicado hace más de 30 años en Barranquilla.

Xyntrus fue creado en 2020 para proteger a los odontólogos, que eran de los profesionales con mayor riesgo de infectarse porque están expuestos a la saliva de sus pacientes.

“Los estudios que existían de otros compuestos de enjuagues bucales habían sido testeados frente a otros virus, no el SARS-CoV-2”, agregó.

El acercamiento con Unisimón surgió en agosto del mismo 2020, cuando Jadad recibió el resultado de una prueba PCR y observó que el documento lo firmaban la Alcaldía de Barranquilla y Unisimón.

“Enseguida llamé a Tatyana Bolívar, directora de Extensión y Servicios Externos de la universidad, quien me contactó con el doctor Antonio Acosta”, destacó.

Para los hallazgos de Acosta y Bello fue importante la cooperación de los profesores y científicos Giulio Rasperini, de las universidades de Milán y Michigan; Manuel de la Rosa, de la Universidad AME de Monterrey, y Héctor Rodríguez Casanovas, investigador independiente en Gijón, quienes corroboraron la evidencia sobre cómo el D-limoneno despeja el camino hacia una nueva forma de prevenir la infección del COVID-19.

“Reducir el riesgo de infección por SARS-CoV-2 se ha convertido en una prioridad de seguridad para la población en general, y un protocolo similar podría resultar una forma económica de ayudar a reducir la propagación del virus”, comentaron los especialistas.

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